1 septiembre 2009 Noticias, Opinión

mickeverine

El 31 de agosto se ha convertido desde ayer en una fecha a señalar en la historia del mundo del cómic y el cine, y es que la compra de Marvel por parte de Disney logra fusionar dos de las factorías de entretenimiento más exitosas y longevas de los últimos dos siglos. Dos gigantes que juntos están dispuestos a llegar a todo tipo de target y cualquier esfera presente en la cultura popular. La estrategia empresarial fue una repetición a lo grande de la entrada de DC en AOL Warner hace unos años, pero esta vez este proyecto a largo plazo parece que traerá una cola por la que toda clase de expertos y fans agoreros ya han comenzado a platicar y a tirarse de los pelos, muchas veces posiblemente de manera precipitada y alarmista.

El acuerdo económico de 4.000 millones de dólares le hace valedor a Disney de los poco menos de 5.000 personajes que Marvel ha creado durante su larga carrera, teniendo derechos de explotación en todo tipo de medios y valiéndose de ellos para crear Merchandising vario. El promotor de esta, para muchos, cara venta ha sido el Presidente de la productora Bob Iger, responsable de volver a poner en lo más alto a una compañía que ha sabido convertir Disney Channel en fenómeno de masas o recuperar con maestría el puntero sello Pixar. Los primeros objetivos de la fusión serán llegar al público internacional y atraer al joven espectador masculino, última piedra en el camino tras controlar al femenino o el infantil, y para ello se ha planteado un contrato similar al que tiene con la compañía de John Lasseter, en el que beneficiarse de sus productos pero sin meter demasiada mano (por cierto, la compra de Pixar también fue altísima y les ha salido a la perfección).

De hecho, en palabras twiteadas de Joe Quesada (editor jefe de la editorial de cómics) los cómics no cambiarán un ápice, haciendo referencia al temor de los seguidores por ver a sus personajes aniñados. No obstante, todo parece más una estrategia meramente económica que un intento por cambiar el estilo; desde que DC es de Warner no se ha convertido en costumbre ver Bugs Bunny en los números de superhéroes e, incluso, con aquella absorción (y un mayor campo económico donde jugar) nació la línea Vertigo, dando salida a toda una serie de cómics adultos que se han convertido en obras maestras del noveno arte. Por eso es curioso que cierta parte del público y los medios se encuentre dudando de el cambio de tono de la editorial, y más cuando Disney tiene filiales como Miramax que producen filmes como los de Quentin Tarantino o canales como ABC con Mujeres Desesperadas o Perdidos, dos productos que no podrían llamarse típicamente Disney. En las últimas décadas el estudio ha necesitado llevar a cabo estas jugadas para copar un público más amplio y tener influencia en diversos sectores, pese a que mientras tanto sigan chupando la mente de los niños con engendros como Hannah Montana o los Jonas Brothers. Toda empresa dispuesta a crecer necesita filiales que trabajen casi de manera independiente y que den beneficios no monopolizando un único medio o género.

Gooflactus

Con este polémico acuerdo Disney además sacará beneficios en otro tipo de medios culturales como el mundo del cómic, donde a lo largo de la historia ha hecho varios intentos de expandirse pero nunca cuajando del todo. Es de esperar que Marvel cree una línea (independiente de la de los supes) encargada de llevar a cabo los trabajos de la compañía del ratón, similar a lo que en estos momentos está haciendo Boom!, sacando al mercado tebeos de Los Increíbles o Los Teleñecos. Algo similar puede aplicarse a la televisión, con un Disney XD emitiendo ya 20 horas semanales de personajes Marvel. Tampoco sería extraño que la editorial obtuviese su propio canal y que sus productos animados se expandiesen exponencialmente. Volviendo al precedente Warner, las series y películas animadas de DC mejoraron bastante con la fusión, dejándonos pequeñas joyitas de los 90 y 2000s donde Bruce Timm era el amo.

En cuanto el cine, no conoceremos la verdadera influencia hasta, por lo menos, 2012, cuando se cierre el acuerdo de distribución alrededor de Los Vengadores de Marvel Studios con Paramount y Universal. Cinco películas seguirán, por contrato, en manos de ambas compañías; a saber, Iron Man 2, Thor, Capitán América, Los Vengadores y una más sin anunciar. De igual manera, seguirán vigentes los derechos de Sony y Spider-man (trilogía en preparación) y Fox con Daredevil, X-men o Los 4 Fantásticos (de la que se acaba de anunciar un reboot dirigido por Akiva Goldsman y guionizado por Michael Green), al menos hasta que dejen de hacer películas. El objetivo final de Disney será tener bajo su manto a todos estos personajes para explotar en todo tipo de producción, pero es difícil que la competencia quiera librarse a corto plazo de ellos, por lo que solo les queda esperar y trabajar con la enorme cantera de personajes “inferiores”. Algunos de ellos incluso podrían ser usados para crear interesantes series televisivas live action, como Warner hizo con Smallville y otros productos fracasados, teniendo ya una vía de comercialización propia, fácil y barata.

A pesar de todo, y dejando al lado el negocio que todo esto acarrea, con solo pensar en una producción que fusione la magia de Pixar con los superhéroes de Marvel mis papilas gustativas comienzan a exhalar agua, y más sabiendo que Lasseter ya ha tenido sus primeras reuniones satisfactorias con la otra parte.

beastmonster

El último punto a tomar en cuenta dentro de esta serie de tejemanejes monetarios se centra en los parques temáticos, tan beneficiosos e importantes para la industria Disney. Es de suponer que Marvel comienza paulatinamente a adentrarse en los Disneylandias de todo el globo, ya sea con Merchandising o con atracciones, más a largo plazo, pero también tiene acuerdos en construcción alrededor de la inclusión de productos en los estadounidenses parques de Universal, que se deberán seguir respetando, por el momento.

La conclusión más clara acaba siendo que el efecto no será tanto para el público como para los accionistas y empresarios, algo que a simple vista, y de momento, no notaremos, y, en caso de hacerlo, será porque haya más producción o porque ambas compañías ampliarán sus productos en medios donde habitualmente no han sido “reyes” y no han terminado de adentrarse. Disney llegará al mundo del cómic y Marvel tendrá más fácil abrirse hacia productos audiovisual o tener a su disposición a creadores de un universo donde todavía están en pañales, a pesar de que hayan forjado práctica en los últimos años. Todo cambia para que todo siga igual.

PD: Más excelentes imágenes de la nueva Misney (los términos se engendran a una velocidad de vértigo) en Bleedingcool.

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