14 noviembre 2009 Comedia, Críticas, Romántica

500diasjuntos64

Decía el gran Charlie Kaufman que creó Eternal Sunshine of the Spotless Mind (Olvídate de Mí para los españolitos) como una respuesta al mal que las comedias románticas habían hecho en sus sueños amorosos y relaciones. Esta (500) Días Juntos parece compartir el mismo objetivo, desde el primer momento de presentación dejando claro que no estamos ante una historia de amor, y haciendo también cambalaches temporales con la estructura para enseñar todo lo que las comedias románticas no nos dejan ver.

En un momento del metraje el protagonista comenta que son las canciones, las películas y las postales de felicitación (su divertido y complicado trabajo es idear mensajes para estos empalagosos obsequios) son los culpables de los problemas de la percepción del amor en la vida, un amor por el que solo vemos el lado positivo (como genialmente muestran los mencionados cambios de estructura temporal), y que nos hace ser idiotas, como se representa en la requeridamente tonta escena donde el enamorado se cree en un musical.

A pesar de todo, no puedo dejar de pensar que la película que tengo en frente es otra tópica historia de amor, sentimiento que crece al asistir a un final incoherente con el resto del argumento que nos demuestra que los espectadores somos más felices -de manera efímera- con un final feliz, por muy inacabado que éste esté (volviéndose a poner al mismo nivel que una comedia romántica “al uso”).

Pero este sentimiento de odio a la visión moderna de un género repetitivo y decrépito lo contrarresta una película entretenidísima con un excelente guión con líneas hilarantes y nunca cayendo en típico humor de estas cintas, lleno de referencias a la cultura pop, como buena cinta “indie buenrollista” que se precie. Puede que esta última opción tampoco sea para el paladar de todos los espectadores (yo mismo no lo soportaba en la sobrevalorada Juno que no llegaba ni a la suela de los zapatos a una verdadera crítica social con verdadero humor negro como Gracias por Fumar), del mismo modo que difícil de aguantar será para muchos la dirección videoclipera de Marc Webb, llena de tics pero también de momentos mágicos e ideas prometedoras (La comparación entre Realidad y Expectativas). Dos factores estos ya casi pertenecientes a un cine indie que cada vez menos destaca por su bajo presupuesto y más por su particular manera de hacer las cosas, llena de imaginación y pos-modernismo, incluso en una comedia romántica. Creando a su paso todo un género particular con sus propios códigos.

500diasjuntos63

Todo ello, salpimentado por unos jóvenes intérpretes que ya conocemos con anterioridad y que dan el callo de nuevo. El precoz Joseph Gordon-Levitt es uno de los mejores de su época y Zooey Deschanel alumbra con sus enormes ojos una carrera cinematográfica que nunca ha conseguido hacer despegar (pese a haberlo intentado por activa y por pasiva). Entre los secundarios es imposible de olvidarse de una Chloe Moretz que con solo 12 años ya es un resabiondo y muy interesante talento a seguir que guarda en Kick-Ass su prueba de fuego.

Posiblemente el de la comedia romántica es el género actual más denostado de nuestro cine, gracias a las pericias de chicas como Sandra Bullock, Jennifer Aniston o Katherine Heighl en cintas que son pura carne de cañón y no engañan ni a sus más fieles seguidoras. No podría pagar mi entrada por ver una de estas películas ideadas en 20 minutos con 80% de material reciclado y 20% de bromas de caca-culo-pedo-pis, pero, como de costumbre, si un destacable guión manda en el relato todo puede cambiar.

500diasjuntos62

(500) días juntos ES una historia de amor, por mucho que lo nieguen, pero lo mejor es que también es una historia sobre todo lo que le rodea: nuestra percepción, esperanzas, el desamor y, sobre todo, un amor no correspondido que nos lleva a destilar alguna lagrima que se siente identificada. Y es que, esto es lo que intenta al fin y al cabo la película, tratar de reflejarnos en un cuento de amor real, que no sea de cartón piedra, y eso precisamente es lo que también criticaba Charlie Kaufman en su obra clave.

También te puede interesar

Comentarios

Enlaces y trackbacks

  1. Bitacoras.com 14 noviembre 2009

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *