15 mayo 2013 Críticas, Drama, Estrenos

Ali, estreno de la semana

Este viernes 17 de mayo se estrena en toda España (aunque me temo que no en muchas salas) “Ali”, ópera prima del director sevillano Paco R. Baños. Protagonizada por la fantástica Nadia de Santiago (“13 rosas”, “Amor en tiempos revueltos”) y Verónica Forqué, es una historia de amor, relaciones humanas y de superación de nuestros propios miedos e inseguridades.

Ali (Nadia de Santiago) es una vital joven con miedo a conducir y a enamorarse. Vive en su propio mundo donde se encuentra segura, tras una coraza, una fachada de adulto dura e invencible (“soy Silvester Stallone” llega a decir) con una actitud mordaz, provocadora y descarada que desarma a los que le reodean, y le permite esconder su naturaleza frágil y vunerable. Vive con su madre (Verónica Forqué), una inestable cincuentona de la que cree haber aprendido que el amor siempre concluye en dolor, por lo que lo teme y lo huye. Ahora su madre tiene un nuevo novio, lo que representa una nueva amenaza para la burbuja de Ali.

En palabras de su director, Paco R. Baños:

“Ali es una manera descarada de vivir, de luchar contra los dragones emocionales (…) los niños juegan a ser mayores, los adultos se comportan como adolescentes y los adolescentes se quedan a medio camino de todo”. Ali es “la que hace todo verosímil y especial, es la que crea la atmósfera que contagia el tratamiento estético poco convencional de la película”

 

La joven actriz Nadia de Santiago (un muy grato descubrimiento para mí) lleva el peso de toda la película. Prácticamente no hay plano en el que ella no esté. Su interpretación es magistral y llena toda la pantalla cada vez que aparece. El resto del reparto realiza un estupendo trabajo, pero están por fuerza a un nivel inferior a la de la protagonista, que deslumbra a pesar de que el guión, a veces, no la deje.

Aunque la historia ya nos la han contado muchas veces, la fotografía (y la muy bien coordinada banda sonora) ayudan al guión a acercarse a ese llamado “realismo mágico”, ese mundo onírico, cuando lo cierto es que nunca salimos de la realidad, una realidad triste, dura y patética, como representan los trapicheos de Ali, o los problemas de su madre.

En resumen, a pesar de que el director peca algunas veces de querer aclararnos lo que no hace falta, ralentizando el ritmo por ello (¡esa voz en off!), el resultado general es muy satisfactorio, dándonos una bonita historia muy bien interpretada que hará que salgamos del cine con una sonrisa. Algo muy de agradecer en estos tiempos.

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