3 octubre 2008 Críticas, Thriller

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Hoy he entrado al cine sin demasiadas exigencias, sabia que detrás de la cámara de este film no estaba Scorsese (hubiera sido demasiado pedir)

Jon Avnet es un buen artesano y lo demostró en la nostálgica “Tomates verdes fritos” por eso no le voy a hacer responsable único del pequeño despropósito que es esta película casi en su conjunto.

La primera escena nos muestra la presencia imponente de Robert de Niro y precede al esperado momento del primer encuentro con Pacino, eléctrico y emocionante.

Y de pronto, un extraño flashbacks algo lioso, pienso que quizá sea un problema mío y me dejo llevar por una cámara ágil que se supone que le va a dar brío al film.

Pero continúan los precipitados flashbacks y al cuarto de hora eres consciente de un comienzo farragoso y confuso.

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Lo que al principio era cámara ágil se transforma en algo molesto; el director llega a saltarse normas básicas del lenguaje cinematográfico, incluso da la sensación de que prescinde del uso de la elipsis.

Si este es un efecto buscado por el director no le veo sentido en absoluto, porque no aporta nada a la historia.

En los primeros momentos a Al Pacino le sentí ausente, cansado, sin ningún resquicio de su nervio interpretativo, Robert de Niro sin embargo está colosal como siempre.

Esta no es una película de secundarios john Leguizamo, que es un excelente actor, está de adorno y solo salvo la presencia magnética de Brian Dennehy y, en menor medida, la labor de Carla Gugino.

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Reconozco que a la media hora de cinta ya me había perdido irremediablemente, no comprendía ni el montaje sicótico ni la extemporánea voz en off.

“Asesinato justo” combina diálogos incomprensibles (casi azarosos) con una meditada precisión milimétrica al estar de Niro y Pacino frente a frente, esto le resta frescura a la trama y, lo que es peor, hace que no trasmita.

A estas alturas uno ya se ha dado cuenta de que Pacino se ha rendido y solo actúa de comparsa en ocasiones, y lo que es más duro aun: que esta película no cuenta nada y lo poco que cuenta es difuso.

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Hacia la mitad de la película tengo que salvar un dialogo de Pacino con Dennehy, que nos devuelve al actor que conocemos, y un largo silencio tras una discusión con de Niro y Leguizamo que realmente tiene empuje.

En el último tramo del film, y justo cuando De Niro se diluye un poco, aflora la raza de Pacino y curiosamente esto da un poco de calma al caos inicial.

Creo que en esta película se mantiene el interés solo por inercia, porque no tardas en descubrir que no puedes esperar demasiado del duelo interpretativo.

Llegamos por fin a lo mejor del film; los últimos 15 minutos, en ellos no vas a comprender las motivaciones de los personajes, pero al menos lo vas a intentar e incluso te vas a dejar engañar por un guión mentiroso.

Reconozco que el poderoso clímax final dignifica la película; son unos minutos magistrales en los que estos dos actores demuestran lo que son: dos leyendas de la interpretación.

Esto hace que olvidemos un poco las malas sensaciones recibidas durante el metraje.

Por ultimo diré en descargo de Al Pacino que creo que el personaje de Robert de Niro esta mejor dibujado.

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