3 octubre 2010 Críticas, Thriller

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Con sólo un largometraje a sus espaldas, el director español Rodrigo Cortés (Concursante, 15 días) ha conquistado Hollywood. Desde que Buried llegara al Festival de Sundance, donde se formaron colas de hasta diez horas para asistir a la proyección del filme, le llueven las buenas críticas, que no dudan en comparar a Cortés con el maestro Hitchcock, y que alaban sin medida la destreza del director y del actor protagonista, Ryan Reynolds (Adventureland, La proposición). Un triunfo, sin duda, para el cine español, ante el que yo misma, reconozco, me muestro siempre escéptica, aunque en este caso no me tuve que pensar dos veces el acudir a la sala de cine.

Enterrado cuenta la historia de Paul Conroy (Ryan Reynolds), un padre de familia y contratista en Irak, que tras ser secuestrado despierta enterrado en un ataúd de madera, contando únicamente con un teléfono móvil, un mechero y un cuchillo. El teléfono es su única oportunidad, pero la batería está prácticamente agotada y la cobertura es escasa. Paul sólo dispone de hora y media antes de que el oxígeno se agote. Un premisa que aunque causa interés, es también, sin duda, complicada. Buried son 90 minutos enterrados con Paul Conroy. Un único escenario, un único protagonista. Una apuesta arriesgada, que podía funcionar muy bien o muy mal, y que, por suerte para todos, tiene un resultado brillante.

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Buried es claustrofóbica, incomoda y desesperante. Consigue destrozarte los nervios y cabrearte. Consigue, también, maravillarte desde los brillantes títulos de crédito. La actuación del protagonista absoluto, Reynolds, es admirable, logra que empaticemos con él en todo momento, y nos pongamos en su lugar, logra que suframos su situación y vivamos su desesperación. Junto a Cortés, ambos hacen que nunca desconectemos del filme, que nunca bajemos la guardia, cosa complicada teniendo en cuenta lo sencillo del argumento. La sensación de desasosiego es constante. El aburrimiento no aparece en ningún momento, la historia nunca se hace pesada. Estamos pendientes de Paul durante los noventa minutos que dura la cinta, vivimos cada sentimiento y frustración con él. Una conseguida sensación de encierro, un sólido guión (aunque quizás se le puedan achacar ciertas inverosimilitudes, pero que no empañan el resultado final), un actor en estado de gracia, una banda sonora apropiada, un director que nos da algunos planos de lo más interesantes, y un montaje que hace que siempre esté pasando algo, que la película nunca decaiga, son los ingredientes que dan lugar a, lo que es, un resultado sobresaliente.

Buried sirve para hacer que todos nos demos que cuenta de que Rodrigo Cortés es, sin duda, un director al que no debemos perder la pista, como ya estableció la prestigiosa revista Variety este mismo año (“10 Directors to Watch”), y que Reynolds, aunque quizás no ha tenido demasiadas oportunidades para demostrarlo, es un fantástico actor, que logra llevar el solo, más que correctamente, todo el peso de la cinta, algo que no muchos soportarían.

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El final de Enterrado está a la altura del filme, y nos deja conteniendo el aliento. Una fantástica experiencia cinematográfica la que Cortés ha logrado a partir de un guión, de Chris Sparling, que nadie se atrevía a rodar. Una obra que ningún amante del buen cine debería perder la oportunidad de ver. Una de las escasas oportunidades de pasarlo increíblemente mal, y bien a la vez, en una sala de cine. Eso sí, abstenerse claustrofóbicos.

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  1. Bitacoras.com 3 octubre 2010

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