5 marzo 2015 Drama

Calvary, Dios juega a los dados

Esta contra-cita de Hawking (también muy de actualidad cinematográfica con su Oscar al mejor actor principal) respondía a la de Einstein quien afirmaba que Dios no deja nada al azar. De ahí que nos preguntemos por qué a la gente buena le pasan cosas malas, como al protagonista de Calvary.

El padre James es un buen sacerdote que se enfrenta a una angustiosa situación: uno de sus feligreses le amenaza con matarle, y comienza a preguntarse si tendrá el valor de hacer frente a su propio calvario.

Con esta impactante premisa, McDonagh nos muestra un pintoresco retrato de los personajes de un pequeño pueblo irlandés, cuyo párroco (un buen hombre, sabio y justo) debe enfrentarse a un destino injusto.

Se nos irán retratando poco a poco todos y cada uno de los habitantes del pueblo, en principio todos sospechosos, así como la falta de ayuda que recibe el padre James de parte de sus superiores. También seremos testigos de la visita de la hija del párroco, una frágil mujer desafortunada en el amor y que quiere a su padre aunque hay cosas que no le perdona.

Y esta es una de las claves de la historia, el perdón. El Padre James entiende y perdona a todos sus excentricidades o su forma de ser (el cínico médico, el pragmático policía, los adúlteros, el superficial ricachón…) incluso perdona a su futuro asesino, aceptando estoicamente lo que haya de venir.

Calvary, Dios juega a los dados

Es un hombre tranquilo, sabio y (al parecer) en paz consigo mismo, al que nada parece perturbarle ni sacarle de sus casillas, ni siquiera una amenaza de muerte, magníficamente interpretado por Brendan Gleeson.

nos dejará un regusto amargo mezclado con esperanza y resignaciónPoco a poco veremos la humanidad de este padre James, quien reconoce lo solo que está en el pueblo (y en el mundo). Un hombre que ha ayudado a todo el que lo ha necesitado, sin juzgar a nadie, pero que se encuentra abandonado cuando él lo necesita, “sólo frente al peligro“.

Tan solo su fiel can y su hija serán los apoyos que encuentra, pero estos no serán suficientes para soportar el calvario del título que debe soportar el Padre James en los siete días (de destrucción, que no de creación) que le ha dado de plazo el injusto asesino.

Calvary, Dios juega a los dados

El final, emotivo y emocionante, nos dejará un regusto amargo mezclado con esperanza y resignación, igual que la vida misma.

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