
Nadie conoce las claves que aseguran salir victorioso de la larga carrera al Oscar, lo único que se sabe a ciencia cierta es que tienes que exponerte a la vida pública, con el objetivo de que los medios y los académicos conozcan tu trabajo. Algo que Natalie Portman está siguiendo al pie de la letra, quizás hasta la extenuación. Al éxito de crítica y público de Cisne Negro y su asegurada nominación (y posible victoria) habrá que sumar en los primeros meses del año el estreno de dos muy diferentes comedias, seguidas por un drama independiente largamente retrasado y una super-producción veraniega sobre el dios nórdico más famoso del mundo super-heroico. Por si su vida profesional no fuera suficiente, la joven está dando tema de conversación a la prensa sensacionalista gracias a su feliz compromiso y aparente embarazo.
Black Swan concederá su segunda nominación a esta antigua niña prodigio que, a fuego lento, ha conseguido ganarse el prestigio de estrella de Hollywood. En su carrera ha sabido mezclar con tino películas taquilleras como la (infantiloide) segunda trilogía de Star Wars, con notables y aplaudidas interpretaciones como la de Closer, su primera candidatura (como secundaria) en los Oscars. A punto de cumplir los 30, Portman ha logrado alcanzar su madurez interpretativa, y sus días como la afable niña que nos enamorara en El profesional (Léon) han pasado a la historia, gracias, en gran medida, al personal trabajo de Darren Aronofsky en un film que llegará a España con bastante retraso, el 18 de febrero. Leer más








