
Podría haber elegido para esta sección al menos otras cuatro películas de entre las grandes obras del genial director Richard Brooks, que hace pocos días hubiese cumplido cien años. Un director que, como muchos otros, no es muy conocido para el gran público pero que dejó un maravilloso legado para el cine con cintas como Los profesionales, El fuego y la palabra o A sangre fría, entre otras.
Sin embargo me he decantado por La gata sobre el tejado de zinc porque la primera vez que la vi, con once años, fue también la primera vez que tuve conciencia de lo mucho que unas actuaciones magistrales y un guión perfecto son capaces de transmitir al espectador. También fue la primera vez que me enamoré de alguien en una pantalla, me enamoré de Elizabeth Taylor y me enamoré perdidamente de la manera de actuar de Paul Newman. Leer más








