18 noviembre 2009 Acción, Críticas, Drama, Estrenos, Noticias, Opinión

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Hablar de Luis Tosar es hablar de palabras mayores. Es hacer referencia a uno de los actores de más calidad y mejor valorados dentro y fuera de nuestras fronteras. Sólo su nombre ya apunta a que estamos ante una obra que, por lo menos, va a contar con una interpretación más que buena. Si además apuntamos que el papel de Malamadre en Celda 211 le viene como anillo al dedo, estaremos hablando de una película más que interesante.

Así se presenta Celda 211, una película más que interesante. Un film que no parece estar realizado en nuestro país, con un guión redondo y una producción que se distancia mucho de la mayoría de obras españolas -sin contar a directores como Amenábar o Almodóvar-. Daniel Monzón a logrado la unión perfecta entre espectáculo y cine de calidad. Porque ver Celda 211 es todo un espectáculo, desde la secuencia inicial, impactante, hasta el final frío y cautivador que nos propone. Ya en La caja Kovak, la anterior película de Monzón, jugaba con un guión bastante atractivo y combinaba thriller con drama y acción de manera más que lograda. Celda 211 es más redonda, posiblemente porque el guión es mejor, porque la fotografía es soberbia y sobre todo porque la dirección de actores es colosal, y si además le unes a Tosar, todo queda encajado de manera perfecta.

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La magnifica puesta en escena ayuda al espectador a creer todo lo que le cuentan, ayudado sobre todo por el ritmo que poco a poco coge la trama. Todo está tan bien atado que sólo queda disfrutar durante casi dos horas. Los personajes son fuertes, están construidos de manera que cada uno corre en el sentido que debe, y poco a poco las relaciones de poder que se construyen están perfectamente delimitadas. Con un ambiente lúgubre, el director consigue que la cárcel sea de verdad una cárcel, y que los reclusos sean reclusos, con sus pros y sus contras, pero reclusos que no buscan más que su libertad o que por lo menos su estancia allí sea lo mejor posible.

El personaje protagonista interpretado por Alberto Amman puede ser quizás lo más flojo, pero claro todo comparado con actores como Tosar, Resines o un enorme Carlos Bardem, siempre quede desmejorado. Pero como protagonista cumple su cometido. Una persona sencilla, enamorada de su novia y que va con ilusión a su primer día de trabajo. Tanta ilusión que acude un día antes para conocer su labor antes de incorporarse como funcionario de prisiones. Cuando todo se desborda su personaje actúa, y lo hace rápido, y además convincente y razonadamente, tiene que inventarse una vida nueva en cuestión de segundos. Posiblemente la relación que mantiene con Malamadre sea de lo mejor del film. Una relación de amor-odio, de confianza casi plena hasta el final, y que los llevará al ocaso juntos. Tanto cambian los personajes que al final Amman ya no sabe donde situarse, se identifica tanto con Malamadre acaba pareciéndose a el, e incluso lo supera en mando.

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Pero claro cuando hablamos de una película así, tiene que tener algo que nos atrape durante el tiempo que estamos sentados ante la pantalla. Aquí es donde aparece Tosar. El personaje de Malamadre es único. Un preso de libro, con poder de mando y que a pesar de saber que su vida ha pasado y pasará dentro de una celda, cree en la gente y lo hace con El Calzones -Amman- y lo convierte en su mano derecha. Tosar hace de Malamadre un personaje atípico, lo convierte en un antihéroe, luchando por el bien de sus compañeros de prisión, y aunque tenga sus momentos, tiene la fuerza mental y física suficiente como para que todos lo respeten y lo teman por igual. La intensidad de la interpretación de Tosar es tan lograda, que a veces asusta, y hace pensar si de verdad Tosar no fue un preso en su vida pasada.

No quiero extenderme mucho más, porque además repetiría lo mismo, y es que Celda 211 atrapa. Es violenta y dulce, cruel y humana. Una película que marcará, o por lo menos hará saber que el cine español puede ir más allá y puede competir con cualquier película realizada fuera de nuestras fronteras. La conclusión es que todo el que pueda tener un momento y acercarse a Celda 211, descubrirá una película seria y dura, que sabe recrear la esencia del género y que cuenta con un reparto de lujo para una película diferente.

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