12 marzo 2015 Ciencia-Ficción, Estrenos

Chappie: ¿alma o inteligencia?
Llega a nuestras pantallas la última obra de Neil Blomkamp en la que vemos como, en un futuro próximo, una opresiva fuerza policial mecanizada es la encargada de patrullar el crimen.

Cuando Chappie, un policía androide, es robado y reprogramado, se convierte en el primer robot con la capacidad de pensar y sentir por sí mismo. Esto hace que algunas personas empiecen a percibir a Chappie como una amenaza para la humanidad y el orden, y una oportunidad de la que aprovecharse.

Protagonizada por Sharlto Copley (dando vida digitalmente a Chappie), Dev Patel, Hugh Jackman, Ninja, Yo-Landi y Jose Pablo Cantillo (y con Sigourney Weaver en un papel secundario), las historia nos propone varias ideas sobre las que reflexionar: el peligro de que los robots sean más poderosos que los seres humanos; ¿qué es el alma?; ¿se puede medir y, por tanto, transportar? Y todo esto, como nos tiene acostumbrados el director, en un entorno muy violento.

Chappie: ¿alma o inteligencia?Porque Blomkamp, recordemos, es el director de Distrito 9 y de Elysium, ambas películas ambientadas en la sudáfrica natal (y violenta) del director y ambas películas en las que trataba temas interesantes ambientados en mundos de un futuro cercano.

La primera trataba el tema del apartheid, maquillándolo con extraterrestres indeseados en nuestro planeta, y viviendo en cabañas hechas de retales. La segunda, Elysium, hablaba por su parte de las enormes diferencias sociales entre ricos y pobres (de nuevo en chabolas).

Ambas, además coinciden en algo más: comenzaban con un planteamiento interesante que se iba diluyendo poco a poco hasta llegar a un final que desilusionaba bastante.

Tanto Distrito 9 como Elysium y, también, Chappie acaban a las puertas de una inevitable revolución que, suponemos, cambiará el status social que se nos presenta en cada película. Las tres son una alegoría del Johannesburgo (duro y violento) que conoce Blomkamp. Y eso es lo bueno, y lo malo, de esta película: que es igual a las anteriores.

Chappie: ¿alma o inteligencia?

Chappie es el primer robot con una verdadera inteligencia artificial, capaz de pensar por sí mismo, de aprender y, lo que es mucho más importante, de sentir. Sus primero pasos (tras su “resurrección”) son la mejor parte de la película, en la que asistimos al crecimiento (intelectual y moral) de un niño (robótico) con todas las influencias y circunstancias habituales (aunque algo extremas, claro): su “padre”, el científico Deon Wilson, quiere mostrarle la belleza del mundo, todas “las cosas bonitas”. Pero la realidad es otra, y por azares del destino llega a vivir con una familia disfuncional (interpretada por los cantantes del grupo sudafricano Die Antwoord) que le intentará llevar “por el mal camino”.

Así, se nos mostrará el teórico dilema entre el Bien y el Mal, enfatizado con la muerte de uno de los protagonistas y el consiguiente intento de venganza por parte de Chappie, justo a punto de caer en el abismo, como cualquier ser humano. Blomkamp claramente opta por la teoría de Voltaire y su Cándido, afirmando el ser con alma es intrínsecamente bueno, pese a las circinstancias (sociales y violentas) que le rodean. Lo que el director no explica, claro, es por qué entonces existen personajes intrínsecamente malvados, conscientes de su maldad y sin atisbo alguno de arrepentimiento.

Chappie: ¿alma o inteligencia?

Y este es solo uno de los grandes errores de la trama. Si, como todo hace suponer (incluidas declaraciones del director) Chappie es, básicamente, una forma de hablar del alma, de la personalidad, situándola entre la ciencia y la religión, todo cojea de forma alarmante. Ya hemos hablado de la débil tesis de que “todos somos buenos”, pero es que la supuestamente dura lucha contra la religión apenas existe en algo más que dos breves momentos en los que el personaje de Jackman (también científico, recordemos), se presigna… Esa es toda la información que tenemos de su “profunda” religiosidad.

En resumen, una obra que, como las anteriores del mismo director, plantea temas interesantes pero que no termina de llevar a cabo, si no que prefiere desviarse hacia la acción exagerada y vacía dejándonos un amargo regusto de que podía haber sido mucho más. Y es que Blomkamp ha vuelto a presentarnos la misma película por tercera vez. Veremos lo que hace con Alien.

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