30 abril 2012 Clásico, Especiales, Opinión

Ciudadano Kane es una obra maestra indiscutible, pero quiz√° sea incluso algo m√°s que eso. Es una pel√≠cula innovadora que sent√≥ las bases del cine moderno ense√Ī√°ndole el camino a posteriores directores, es una obra extra√Īa y genial por tratarse de una √≥pera prima y es tambi√©n una pel√≠cula maldita por ser la primera y la √ļltima en la que Orson Welles pudo rodar con absoluta libertad.

Orson Welles rod√≥ con tan solo veinticinco a√Īos esta maravillosa historia sobre el poder, la ambici√≥n y la nostalgia y desde luego que no eligi√≥ la manera m√°s f√°cil ni el tema m√°s inocuo. Todo en Ciudadano Kane es un alarde de genialidad, de ganas de romper con lo establecido tanto en lo visual como en lo argumental que aqu√≠ van intr√≠nsecamente de la mano. Welles revoluciona literalmente la manera de hacer cine utilizando la profundidad de campo, los juegos de luces y sombras, picados y contrapicados o los encuadres imposibles. De hecho es la primera pel√≠cula en la que se ven los techos de las habitaciones sin que exista un motivo aparente.

Con todo ello consigue crear una atmósfera irreal o ambigua que contribuye a la trama ya que jamás sabemos si lo que ocurre en pantalla es real o fruto de la imaginación o tergiversación de las personas que narran la historia. Recordemos que dicha historia es la reconstrucción de la vida de un fallecido magnate de la prensa que realiza un periodista por medio de entrevistas a sus allegados. Como en la vida real, lo que estos personajes cuentan es en muchos casos contradictorio, Welles utiliza también de forma inusual el flashback para rellenar huecos de la historia.

Por lo tanto Orson Welles rompe también con todo lo que se había hecho hasta la fecha en cuestión de estructura de guión, con innumerables saltos en el tiempo, la forma de narrar la historia en segmentos o de mostrarnos la verdad sobre un hecho que anteriormente se había contado de otra forma. Sin embargo Welles consigue con maestría encajar las piezas de un puzzle perfecto sin que el espectador se pierda en la trama, más bien todo lo contrario ya que Ciudadano Kane es una película, con todo, muy fácil de visualizar y por momentos hasta divertida.

Lo mejor de Ciudadano Kane es que todo tiene un porqué, no se trata de alardes técnicos de cara a la galería sino que enfatizan o dan matices a la acción, como los famosos techos que parecen oprimir a los habitantes de la mansión en la que viven Kane y su mujer. La película es una crítica encubierta y no tan encubierta al magnate William Randolph Hearts todopoderoso cacique de la época que manejaba la prensa a su antojo y que se ocupó de vengarse de la humillación obstaculizando la carrera de Orson Welles.

Hay quien dice que Welles no inventó realmente nada, solo se dejó influenciar por los avances de el expresionismo alemán, el caso es que no importa, nadie hasta entonces había realizado algo como Ciudadano Kane, y aunque la película no obtuvo el éxito de taquilla que se esperaba, la crítica mundial se rindió incondicionalmente ante la que para muchos es la mejor película de la historia del cine. Este escaso éxito comercial así como las presiones de Hearts coartaron la libertad creativa de Welles, quien a pesar de dejarnos alguna que otra obra maravillosa como La dama de Shanghai o Campanadas a medianoche jamás volvería a rodar algo tan grande.

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