17 enero 2011 Festivales, Noticias, Opinión, Premios

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Como todos sabéis, ayer por la noche se celebró la sexagésimo-octava edición de los Globos de Oro, presentadas por un Ricky Gervais en horas altas que, al contrario que el pasado año, no se cortó ni un pelo e hizo de ésta la gran fiesta de Hollywood, sin tapujos y dejando a muchos boquiabiertos. Mucho menos sorprendentes fueron los ganadores cinematográficos de este año, una repetición nada osada de lo que venimos viendo durante toda la campaña de premios de la crítica y seguro veremos en los Oscars. Hollywood se ha rendido definitivamente ante La Red Social, el fenómeno del momento y una película generacional que dejará poso en la historia del cine, y que esta vez se ha ido a dormir con cuatro premios, incluido el de mejor película dramática.

Los nombres que más brillan en la historia de la creación de Facebook son, sin duda, su director y guionista, una pareja de artistas de la meca del cine que llevaban muchos años mereciendo un reconocimiento, pese a que The Social Network no sea el mejor trabajo en la carrera de ninguno de los dos. Juntar a David Fincher y Aaron Sorkin ha resultado en éxito, por extraño que pareciera en un primer momento. La película consigue mezclar con acierto estas dos personalidad egocéntricas para crear una historia alejada de su estilo habitual, y dejar que oigamos al creador de El Ala Ala Oeste de la Casa Blanca en cada costado.

Fincher ha estado ocupado con el rodaje de The Girl with the Dragon Tatto durante estos meses, lo que ha podido beneficiar a su victoria, ya que la última vez que hizo una carrera a los Oscars ( con El Curioso Caso de Benjamin Button) salió escaldado por su particular trato a los periodista, quedándose sin sumerecido premio. Reconoció en su discurso que no es la persona más fácil con la que rodar (muy comentadas son sus eternas repeticiones de escenas), pero, sin embargo, es capaz de sacar excelentes actuaciones de todo el que se ponga en su objetivo. Como muestra, en la sala estaban algunos de los actores a los que ha entregado algunos de sus mejores momentos; a saber, Brad Pitt, Robert Downey Jr., Kevin Spacey (ahora su productor), Helena Bonham Carter o Mark Ruffalo.

En cuanto al terreno actoral tampoco ninguna sorpresa, con Colin Firth llevándose a casa un premio tan merecido como cantado; y Natalie Portman levantándose como ganadora (en su año), ahora que no tiene a Annette Bening en su misma categoría. Ambas se fueron se hicieron con su Globo de Oro, pero tendrán que enfrentarse a Oscar por muy diferentes actuaciones en muy diferentes películas. La de Portman en Cisne Negro es atrevida, fantástica, física y gratificante, mientras que la de The Kids Are All Right es contenida, graciosa y elegante. ¿La juventud o la veteranía? Ambas (cada una de lo mejor de sus respectivas generaciones) consiguieron dar dos grandes discursos, haciendo referencia a sus respectivas parejas:

Pero si alguien brilló en sus agradecimientos esos fueron los secundarios. Los actores de The Fighter salieron al estrado emocionados y felices, y compartiendo su globo con sus notables compañeros de reparto. La divertida Melissa Leo, una secundaria y actriz de televisión de las que hace a Hollywood mucho más grande, nunca se podía haber esperado un reconocimiento tal, y por eso nos alegramos; y Christian Bale es simplemente él, una de las más valientes estrellas del panteón.

En comedia, un reconocimiento para The Kids Are All Right y Paul Giamatti, de lo poco destacable entre lo elegido este año por la prensa extranjera en Hollywood. Especialmente dañino fue la elección de The Tourist en cualquier categoría, como lo dejó claro Ricky Gervais al principio de la gala: “Parece que todo ha sido tridimensional este año, salvo los personajes de The Tourist“.

Entre otras cosas, Gervais también hizo menciones irónicas a Charlie Sheen, Mel Gibson o la cienciología (facilonas todas éstas); y a Burlesque (Justificando los sobornos a los votantes: “Se llevaron a algunos a ver a Cher en concierto, ¿Cómo puede clasificar eso de soborno?, ¿Quieres ir a ver a Cher? No ¿Por qué? porque no es 1975“), Hugh Hefner, Bruce Willis, Tim Allen o el presidente de la asociación de Periodistas Extranjeros. Su monólogo hizo callar la hipocresía hollywoodiense y romper la burbuja de buen rollo de algunos en la sala, pero también dio al evento un poco de vida, saltando de su conservadurismo habitual para alegrar una ceremonia bastante predecible, y narrar lo que muchos pensábamos. En el centro de la ceremonia casi parecía haber desaparecido, y nos extrañaría que lo volvieran a contratar, pero nos hizo reír de lo lindo. Hablaremos más de los prolegomenos de la gala y la astucia de Gervais (todo un genio de la pequeña pantalla, para el que no haya visto sus tremendas Extras y The Office) en Telelocura, donde analizaremos la parte más televisiva, donde precisamente aparecen nombres muy cinematográficos. De momento, os podéis conformar con su apertura:

Robert de Niro, recogiendo su premio honorífico, tampoco estuvo nada mal, riéndose de sí mismo y sus fracasados proyectos, como precisamente hizo en Extras; e incluso de Javier Bardem, desaparecido de la gala y sin nada que traerse a España:

Gracias a Dios por hacerme ateo“, Ricky Gervais cerrando la sala y satirizando los habituales agradecimientos religiosos tan anacrónicos.

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