14 febrero 2014 Estrenos, Romántica

Cuento de invierno, amor mágico

Una bella y mágica historia de amor es lo que nos ofrecen en esta película, sencilla y con un guión bastante previsible, pero no por ello menos tierno.

Y es que esta película no engaña a nadie, no es tramposa en absoluto. Ya desde el tráiler sabemos qué nos vamos a encontrar cuando se apaguen las luces.


Basada en una novela de Mark Beltrán, se nos contará una mágica historia que comienza en el siglo XIX y que llega a nuestros días. Es, pues, una simple historia de amor (¿imposible?) en medio de la lucha eterna del Bien contra el Mal, en el que cada individuo cuenta. Veremos fugazmente el poder diabólico del Mal, asistiremos a fugaces momentos milagrosos… Pero la mayor parte de la magia la tendremos simplemente en forma de destellos luminosos en varias maneras: rayos de luz, imágenes ensoñadoras y, por supuesto, estrellas.

Estos momentos mágicos no desentonan en absoluto dentro de la historia, si no que se integran de una forma natural y casi lógica. Una vez que entremos en el juego amoroso y fantástico veremos estos momentos como algo innato a la vida cotidiana.

Cuento de Invierno-cartelY una forma muy importante para hacernos “sentir” esta magia es, sin duda, la fotografía y la iluminación de la película. Con velos que difuminan las formas, con diferentes tonos de color y, sobretodo, con unos fantásticos juegos de luces, en los que los brillos y los destellos cobran gran importancia, hasta el punto que uno de estos destellos será vital en el último e inevitable enfrentamiento de los dos principales antagonistas.

Lo que nos lleva a hablar de los actores y sus interpretaciones. Colin Ferrer es, por supuesto, el pilar central de la obra. Su personaje, Peter Lake, es el que lleva de la mano al espectador por este mundo al mismo tiempo mágico y ordinario. Iremos conociendo su historia paso a paso, sin prisa pero sin crear expectación. Poco a poco sabremos todo sobre su vida y descubriremos junto a él la magia.
Cuento de invierno, amor mágico
Frente a este adalid del Bien, no puede faltar el representante del Mal, un feroz Rusell Crowe, que a veces da verdadero miedo (aunque otras veces sobreactúa un poco). Acompañado/aconsejado por el mismísimo Lucifer (en un cameo simpático de un conocido actor), Pearly Soames hará todo lo posible para que la balanza se incline del lado del Mal, y si además puede infringir pena y sufrimiento, mucho mejor.
Cuento de invierno, amor mágico
Beverly (interpretada por Jessica Brown Findlay), es el objeto de amor de Peter, una enferma y etérea, casi fantasmal mujer, que se convertirá en el objetivo de su milagro y la que redimirá al delincuente, la que le hará encontrar la magia.

En resumen, una bella historia que nos emocionará por su candidez y con la que disfrutaremos si entramos al cine con el ánimo dispuesto a ello.

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