10 marzo 2009 Comedia, Directores

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Volvemos a este trabajo del gran cineasta, para hablar esta vez de sus películas, a modo de introducción de lo que será analizar poco a poco cada una de ellas en todos sus aspectos, como ya he comentado: la idea, el guión, reparto, actores, interpretación, dirección, montaje, música, etc.

Para empezar, debería decir que cada una de sus cintas suele basarse en la trama justa para que esta pueda servir de hilo conductor de una historia (creo que es algo un poco obvio), concebida más bien como un monólogo cómico, sin apenas prestar atención al desarrollo de los personajes o al estilo cinematográfico, por lo que sus filmes, al final, constituyen una hilarante sucesión de gags, por lo general bastante surrealistas.

Pese a la gran carga cómica de sus películas, sus aspiraciones e intereses como director tienen una vertiente más seria. Por eso, a veces, los críticos le han reprochado que siendo tan divertido menosprecie la comedia y aspire a interpretar a Hamlet (algo que verdaderamente me sorprendió), pero se equivocan, Woody no menosprecia la comedia (ni puede hacerlo), pues en ella se ha fundamentado el éxito de toda su carrera. Simplemente prefiere el drama.

Entre estas obras vemos comedias románticas, reflexiones sobre un universo sin Dios, falsos documentales, un musical y películas sobre la lealtad, la duda entre llevar una vida de fantasía o una vida real, el deterioro de las relaciones y el carácter imprevisible del amor. Hay historias de familias, de recuerdos, de fantasía, de lo que significa ser un artista; hay bufonadas, diabluras, y fantasmas, y hay magia. Hay para elegir, vaya.

En la mayoría de los casos suele utilizar como telón de fondo la ciudad de Nueva York, en especial Manhattan, al que muestra como un lugar resplandeciente, basándose no tanto en la realidad como en el Manhattan de los dúplex, los locales nocturnos y la gente sofisticada que durante su infancia y juventud había visto en infinidad de películas en un Brooklyn que nada tenía que ver con el mundo del celuloide, por más que ambos barrios solo estuvieran separados geográficamente por el East River. Aunque referente a esto, parece ser que últimamente esta innovando en escenarios, aunque seguramente volverá a sus preferidos más que de vez en cuando.

A pesar de tanta comedia Woody se define a sí mismo como una persona seria, un trabajador disciplinado, un escritor vocacional interesado en la literatura, el teatro y el cine.

“No soy tan inepto como me represento a mí mismo con fines cómicos. Sé que mi vida no es una serie de situaciones catastróficas que resultan divertidas por absurdas. Se trata de una existencia mucho más aburrida.”

Fuente | Conversaciones con Woody Allen

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