25 julio 2013 Acción, Drama, Estrenos

Dolor y Dinero, culturistas ambiciosos en el Miami de los noventa

¿Quién podría imaginarse que Michael Bay tiene sentido del humor? Lo cierto es que viendo sus películas (Armageddon, Pearl Harbour, Transformers) podemos ver que le gusta la testosterona, las explosiones, los grandes chacharros… pero no que tenga sentido del humor (que en sus películas brilla por su ausencia).

Pues sí, lo tiene, y lo demuestra en “Dolor y dinero”, la película que se estrena en nuestras pantallas este próximo día 30 de agosto. Basada en una historia real, pero increíble, nos cuenta la surrealista historia de tres culturistas que deciden raptar a un cliente del gimnasio para obligarle a que les ceda su dinero y propiedades.

El protagonista es Daniel Lugo (Mark Wahlberg), un loco por el culturismo que considera a su entrenado cuerpo como su propia expresión personal del sueño americano hecho carne (una retorcida versión del “American Way”, como lo es Tony Scarface). Dany encuentra a un par de colgados como él, dispuestos a cooperar: Adrian (Anthony Mackie), con problemas de erección y Paul (Dwayne Johnson), es un tragicómico personaje que ha dejado la droga y ha encontrado a Cristo… para volver a encontrarse rodeado de tentaciones. Juntos realizan el descerebrado plan de Dany que degenera rápidamente en torturas, caos y asesinato.

Dolor y Dinero, culturistas ambiciosos en el Miami de los noventa

Ambientada en el Miami de los noventa es una historia tan difícil de creer que el propio guión nos tiene que advertir de vez en cuando que es basado en hechos reales. Y hay escenas tan crudas que serían difícilmente soportables si no estuvieran “maquilladas” de comedia absurda.

Daniel Lugo es un zoquete que se mete a delincuente, y a Wahlberg se le da muy bien interpretar a idiotas. Mackie cumple con su papel de payaso llorica, y el que sorprende por su frescura en esta comedia es Dwayne Johnson, una agradable sorpresa, aunque ya le hayamos visto en papeles ligeros.

El principio es puro Michael Bay: una vertiginosa huida de la policía, atropellamiento incluido, para seguir con un “flashback” que nos cuenta la historia, de una forma ágil y muy entretenida. Por desgracia, la película pierde fuelle (y gracia) progresivamente hasta que termina por ser aburrida. Bay abusa (como siempre) de planos a cámara lenta seguidos de cortes contundentes, todo ello “decorado” con colores saturados (impagables esos títulos finales, plenos de neón discotequero).

En resumen, una comedia negra sin mensajes ocultos (“no seas un delincuente”), que hace que el espectador se sienta incómodo por reírse de algo que es horrible, y que olvidará en seguida.

También te puede interesar

Comentarios

Enlaces y trackbacks

  1. Bitacoras.com 25 julio 2013

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *