28 mayo 2014 Animación, Estrenos

Dragon Ball Z: La batalla de los Dioses

Quien más, quien menos todos recordamos aquella magnífica serie animada de Dragon Ball (o Bola de Dragón o Bola de Drac, etc) que marcó una época en la televisión por sus maravillosos personajes, su acción a raudales y, sobre todo, su humor fresco e innovador, al menos para los países occidentales.

Transmitida en Japón de 1986 a 1996, originalmente fue un manga escrito e ilustrado por Akira Toriyama. Toriyama se inspiró en la novela china Viaje al Oeste para crear a Dragon Ball.

La trama sigue las aventuras de Son Goku desde su infancia hasta su edad adulta, período en el que básicamente se somete a un entrenamiento de artes marciales, y explora el mundo en búsqueda de siete objetos legendarios conocidos como las Bolas del Dragón, las cuales conceden cualquier deseo a su portador por medio de un gran dragón llamado Shenlong. En este viaje iniciático, Goku conoce a un variopinto grupo de personajes, tanto amigos como villanos.
Dragon Ball Z: La batalla de los Dioses
La segunda serie, Dragon Ball Z nos presentaba a un Goku adulto en una serie que perdió gran parte de su frescura para, en cambio, aumentar su sentido épico y aventurero: más y más poderosos enemigos, batallas y más batallas…

En esta segunda serie es donde se enmarca esta nueva película En ella, el Dios de la Destrucción Bills despierta de su largo y recuperador sueño y descubre que alguien ha conseguido derrotar al temible Freezer. Intrigado, buscará al responsable creyendo que podría ser un Dios Super Saiyajin. Goku tendrá que enfrentarse a un enemigo que, en primera instacia, parece muy superior.

Esta es la sencilla premisa de Dragon Ball Z: la batalla de los Dioses. Además de volver a disfrutar con unos viejos conocidos, el principal atractivo de esta película es que tras ella está, de nuevo, Toriyama que, como dijo: “En realidad, es la primera vez que he estado profundamente involucrado en la producción de animación desde la escritura del guion. Debido al tiempo que ha pasado, se me han olvidado algunas cosas, pero como se esperaría del autor original, he sido capaz de retomar el ritmo. Esta película tendrá la atmósfera original, añadiendo un poco de sabor moderno, así que creo que será una fuente de entretenimiento maravilloso, como en los viejos tiempos”.

Es la primera película de Dragon Ball en 17 años en ser estrenada en cines. Estrenada en japón hace casi un año, se agradece el gran esfuerzo al traerla a los cines españoles e, incluso, con el doblaje original de la serie, cosa que todos los fans agradeceremos enormemente.
Dragon Ball Z: La batalla de los Dioses
Sin embargo, esta obra es exclusivamente para los más nostálgicos. Si bien el diseño de los nuevos personajes y todo lo que les rodea es el mismo, no podemos decir lo mismo de la trama en sí. Aunque entretenida y con algunos toques de humor propios de la serie y del género, la acción se hace desear. Debemos esperar casi una hora para ver el enfrentamiento definitivo entre los dos principales antagonistas y, cuando llega, no es tan espectacular como podíamos esperar dado el nivel de poder del Dios de la Destrucción, dejándonos un cierto sabor a que no ha llegado a ser lo que podía.

Prácticamente todos los personajes están de relleno, algunos casi ni hablan y mucho menos pelean. La actuación de Vegeta es del todo incomprensible, llegando a ser ridícula y perdiendo todo el tono orgulloso y altanero de este personaje. Y para rematarlo, como digo, la pelea final es bastante decepcionante. En resumen, su mayor defecto es el guión, flojo y sin garra.

Pero no todo son malas noticias: la animación, si ser deslumbrante, es muy buena y se disfruta enormemente. Las “semillas” que se siembran en los últimos minutos de la película son muy sugerentes (ese ascenso a un nuevo nivel de Dios Super Saiyajin), y el Dios de la Destrucción, Bills, resulta ser un enemigo interesante: no es estrictamente malvado (como se refleja en varias ocasiones pero, sobre todo, al final) y su curiosidad por encontrar un rival acorde a su poder es similar a la del mismo Goku.
Dragon Ball Z: La batalla de los Dioses
En fin, visto el resultado, mejor dejar de retomar la saga o, como mucho, volver a disfrutar del manga y, sobre todo, de la primera serie. La recomendamos sólo para los más aficionados a Dragon Ball Z. Eso sí, los títulos finales son todo un elogio al manga original con un recorrido que nos recuerda por qué esta saga es tan grande y querida.

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