6 abril 2012 Noticias, Opinión

Tal y como nos temíamos los presupuestos del estado han dejado en fase terminal al cine español. El Fondo Nacional de Cinematografía, del que provienen las ayudas a la producción, se queda con un 35% menos de presupuesto, disponiendo de 49 millones en lugar de los 76 de los que disponía el año pasado. El instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales que subvenciona los festivales de Málaga, San Sebastián y Huelva sufre el mismo recorte del 35%. Eso no es todo, de esos 49 millones hay que restar en torno a 35 o 40 para pagar deudas de lo estrenado en 2010. De este modo el cine es quien más perjudicado queda con los recortes, sobre todo si se observan los risibles ajustes en otros ámbitos.

No hay que ser muy perspicaz para darnos cuenta de que este duro recorte es una revancha política en toda regla. Pero como este es un blog de cine y no de política vamos a centrarnos en lo que nos toca. Está claro que si se está recortando en todo (o en casi todo) al sector del cine le iba a tocar también, nadie ha pedido ni esperaba privilegios, pero cabe preguntarse el porqué se hace de manera tan drástica. Además si se tiene que hacer tan duro ajuste debería ir acompañado de algunas medidas de ayuda, promoción, difusión que sirvieran de impulso y equilibraran, aunque fuera poco, la balanza. De este modo la producción cinematográfica queda a merced de conseguir financiación privada, o lo que significa lo mismo, totalmente desamparada.

Repetir varias veces una mentira consigue que para muchos se convierta en verdad y lo más doloroso de este tema es leer o escuchar a gente que se autodenomina amante del cine aplaudir tal decisión. Es mentira que el cine norteamericano no reciba subvenciones, es mentira que no exista calidad en nuestras películas, es mentira que las personas que se dedican al cine en nuestro país sean unos privilegiados. Estamos hablando de miles de personas que se van a quedar sin trabajo, y no hablo de afamados directores o actores, que también, hablo de carpinteros, albañiles, electricistas, peluqueros, etc…

Quienes esgrimen que el cine español carece de calidad lo hace tras pagar su entrada para ver El cambiazo o Esto es la guerra, quien dice que no se hace buen cine de género y que todo son comedias absurdas o dramas sobre la guerra civil, no ha sido capaz de acercarse a ver Grupo 7 o Eva o Mientras duermes. Quienes lo acusan de no saber llenar los cines pondrían el grito en el cielo si todas las películas fueran como Torrente-4. De hecho estos últimos seguramente ignoran con cuántas copias sale una producción nacional en detrimento de una norteamericana.

Hace ya varios años alguien me contó un anécdota que ilustra bastante bien como funciona y ha funcionado esto del cine en nuestro país; Un joven director patrio estrenaba película y la cosa le iba bien. Su cinta estaba recaudando bastante y se hablaba muy bien de ella. Al segundo fin de semana se enteró de que a pesar del éxito iban a retirar la película de los cines. Cuándo, incrédulo, le preguntó al exhibidor el porqué, este le contestó que ya tenía contratado con una productora americana exhibir cuatro películas suyas. Lo sentía mucho pero tenía que quitar la española que había tenido éxito para poner una americana que no sabía si lo iba a tener. Pues esas tenemos y así nos va.

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  1. Bitacoras.com 6 abril 2012

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