2 marzo 2009 Críticas, Drama, Opinión, Posters

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Adaptación de la novela de Bernhard Schlink, la obra del director de Las Horas o Billy Elliot, Stephen Daldry, es una obra completa, tratada con dulzura y compromiso, con una dirección de fotografía magnífica y con actuaciones fantásticas a cargo de Kate Winslet y de David Kross.

La historia que compone el director es una historia conmovedora, dulce desde el inicio. La complicidad existente entre los actores protagonistas traspasa la pantalla para colocarse cerca del espectador, y que este viva la intensa relación que existe entre los dos. La relación que viven los protagonistas es una relación bonita, basada en la enseñanza de uno con el otro. El personaje de Winslet, una mujer callada y cansada, trabajadora pero sin relaciones, encuentra en un joven su vía de escape, además de aprender a apreciar la lectura, gracias a la voz de su amante. Entre Winslet y Kross existe una complicidad total, las miradas que se procesan, los diálogos, las intensas escenas de cama o las lecturas que el joven hace a su amada, rebosan de credibilidad y van avanzando en el relato atrapando al espectador entre una historia de amor prohibida, pero fascinante.

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El joven Kross, descubre en la persona de Winslet a una mujer callada, pero que le enseña a ser un hombre a marchas forzadas y que se ve fascinado por la apariencia frágil de la mujer. En estos primeros compases del film, descubrimos una historia trágica y romántica, pero la trama se rompe cuando Hanna Schmitz decide irse de la ciudad y abandonar al muchacho. Mediante los recuerdos del protagonista, Michael Berg, encarnado por Ralph Fiennes, la narración avanza unos años para mostrar a un Berg más maduro, estudiando derecho y de camino a un juicio. Punto de inflexión en la historia, la dureza se topa con el espectador mostrando a Hanna como una despiadada mujer que trabajó para los Nazis. Los secretos se suceden reinventando la narración y dando un giro de guión perfecto para continuar hasta el ocaso final del film.

El relato avanza por otros derroteros haciendo fuertes los personajes principales y cargando dramáticamente la historia. De nuevo la relación existenete entre los protagonistas se hace fuerte en la distancia. Hanna es condenada y Berg, sigue enamorado de ella pero continua molesto por el abandono de esta. De nuevo las narraciones de Berg se convierten en el punto de unión entre ambos, volviendo aflorar las mejores escenas de la película.

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Una película sublime, después de verla la sensación es de satisfacción, de haber visto cine con mayúsculas con una trama que engancha y que somete al espectador hasta las más frías sensaciones entre las relaciones humanas. Merecido Oscar para Winslet, e incluso me atrevería a decir que el film era merecedor de algo. Una grata sorpresa recomendable para todo aquel que busque una historia dramática con pocas fisuras y dura.

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