3 febrero 2009 Noticias, Opinión

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La ceremonia de los Goya deparó ayer en una curiosa anécdota. Tras la entrega de premios se celebró una fiesta organizada por el equipo de Los crímenes de Oxford, en la discoteca Albert Solé perdió su Goya. El galardonado a mejor documental por Bucarest, cuando decidió retirarse a dormir se encontró con que la "chica del ropero le había dado la escultura a un chico con gafas".

Y se preguntarán que tiene que ver esta noticia con el cine, pero dado el giro que ha dado la historia, me sentía obligado a comentar el desenlace. Resulta que el supuesto ladrón declaró a el diario El Mundo: “Me dio pena verlo tirado en el suelo del ropero y le dije a la chica: ‘Dame mi abrigo y el Goya’”. El personaje es un crítico de cine en paro, hace años que vive en Madrid donde vino con ganas de dedicarse a lo que más le gusta en esta vida: el cine.

Según afirma, "en este país el cine español siempre es igual. Tiene mala calidad, las subvenciones y los premios se los llevan siempre los mismos. Con esto me gustaría llamar la atención sobre el sectarismo y el nepotismo que imperan en el cine, y me gustaría que la gente se preocupara un poco más por un cine de calidad”. "Es un mundo cerrado, de amiguismo, donde es imposible conseguir un trabajo si no tienes enchufe".

Cuestiones de seguridad aparte, porque no entiendo como pudieron llevarse una estatuilla original en una fiesta privada del guardarropas, el hecho es que lo que afirma este cinéfilo es lo que piensa mucha gente en este país, pero la configuración de la industria sigue sin cambiar. Aunque el acto no es lícito, espero que nos sirva a todos para reflexionar sobre sus palabras.

Vía | elmundo.es

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