27 marzo 2010 Noticias

Desde hace unos meses la prensa (blanca, negra y rosa por igual) viene informándonos de la precaria salud del director, guionista y actor Dennis Hopper, uno de los últimos rebeldes de Hollywood que marcara toda una época y que ahora sufre un imparable cáncer de próstata, extendido por sus huesos, que lo tiene pendiente de un hilo desde hace tiempo. Ha tenido que pasar esto para que el paseo de la fama le haga entrega por fin de una de sus estrellas en el Hollywood Boulevard, concedida hoy en una emotiva ceremonia donde ha estado acompañado por actores y amigos como Viggo Mortensen, Jack Nicholson y Dwight Yoakam.

Como podéis ver en su discurso, al intérprete la enfermedad, con divorcio de por medio, le ha hecho todo lo que los excesos y cinco décadas de imparable trabajo no han podido. Con su presencia y carisma permanente, el actor se ve delgado y cansado, pese a comentar que ha estado intentando recuperarse para este esperado evento que ha anticipado durante las últimas semanas. Su estrella se esculpe y se apaga, pero su trabajo permanecerá eternamente en nuestra retina, aunque no haya llegado al nombramiento de leyenda que su amigo James Dean obtuvo en el fatídico accidente que compartieron en 1955.

Desde entonces, Hopper ha hecho todo lo que ha querido en su vida personal y profesional. Ha escrito, dirigido y actuado, pero además ha llevado hasta galerías a lo largo de Estados Unidos sus fotografías y pinturas. Un eterno apasionado de las motos y el mundo que le rodea, Easy Rider le hizo pasar a la eternidad y de paso ser nominado al Oscar por crear una película que le modelaría para siempre. No fue hasta 1987 cuando fue nominado otra vez por su secundario en Hoosiers: más que ídolos, pero en el camino han quedado cientos de trabajos cinematográficos y televisivos que le llevaron a lo mejor y lo peor del séptimo arte y a interpretar con asiduidad a un maníaco atormentado o al villano principal. Desde Apocalypse Now (1979) hasta Super Mario Bros (1993); desde Speed (1994) a Hell Ride (2005); de Terciopelo Azul (1986) a Waterworld (1995); de >Amor a Quemarropa (1993) a Edtv (1999). Si alguien ha conocido los altibajos ese es Hopper, quien sin embargo nunca ha dejado de trabajar.

Entre sus últimos films estrenados en salas se encuentran Elegy de Isabel Coixet y dos parodias políticas como El Último Voto y An American Carol (comedia de derechas, rara avis) y tiene pendientes de estreno dos películas menores como The Last Film Festival y Alpha and Omega. Los últimos años además, el actor ha vuelto a la casa que le vio nacer artísticamente, la televisión, donde ha participado en 24, E-Ring y, hasta poco antes de caer enfermo, como protagonista de Crash.

Como en su carrera, Hopper siempre se ha caracterizado por hacer lo que ha querido en su vida personal. Conocido como uno de los mayores fiesteros de cualquier evento VIP en Hollywood, Hopper ha tenido cinco matrimonio – el último le está llevando por la calle de la amargura estos meses, cuando a decidido divorciarse tras 13 años de convivencia y mucha diferencia de edad. Habitual amigo y donante del partido republicano, su voto a Obama en las últimas elecciones llegó como una sorpresa. Con 72 años las semanas que le quedan nunca serán suficientes, pero ¿alguna vez lo son?

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