23 febrero 2012 Directores, Opinión

Cuándo Enrique Urbizu levantó el Goya a mejor película, sexto de la noche, tuve sentimientos encontrados, por un lado lamenté que Pedro Almodóvar se fuera tan de vacío, por otro sentí que el cine español hacía justicia a uno de sus mejores directores. Con tan sólo nueve películas en su haber, alguna de las primeras, comedias olvidables realizadas por encargo, Enrique Urbizu ha sido un pionero en el cine negro patrio, con cuatro obras que han sellado los cimientos para posteriores directores de éxito como Álex de la Iglesia o Alejandro Amenábar, entre otros.

Tras su primera película, Tu novia está loca, una comedia muy del estilo de la época, Enrique Urbizu rodaría Todo por la pasta, película que tuvo bastante éxito y que supuso una renovación total de nuestro cine, demostrando que aquí se podía hacer buen cine policíaco, algo a lo que sólo se había atrevido a hacer hasta entonces Jose Luis Garci con El crack. Si en aquella Alfredo Landa era un duro detective, en la película de Urbizu Antonio Resines era un policía corrupto, cambio de registro arriesgado pero que consiguió el beneplácito de crítica y público.

Sin embargo a Urbizu le costaría encontrar financiación para sus nuevos proyectos y tuvo que volver a aceptar dirigir un par de comedias insustanciales, Como ser infiel y disfrutarlo y Cuernos de mujer, antes de embracarse en la realización de la novela de Arturo Pérez Reverte, Cachito, fallida aunque interesante inmersión en el mundo del escritor, como lo sería el guión que firmó para Roman Polanski, La novena puerta.

Tras siete años sin dirigir, el director Bilbaino volvería a contar con Antonio Resines para un atípico papel protagonista en La caja 507, maravilloso thriller que anticipaba y denunciaba la crisis venidera y la burbuja inmobiliaria y que contaba también con un José Coronado sorprendente como asesino a sueldo en su mejor papel hasta ese momento. Esta película cosechó un merecido éxito que quizá solapó la siguiente, La vida mancha con José Coronado como absoluto protagonista en un western de sentimientos que roza la obra maestra. Antes de la multipremiada No habrá paz para los malvados Urbizu realizó para la televisión un interesante telefilm titulado Adivina quien soy, peculiar acercamiento del director al género de terror.

Considerado por muchos el Sam Peckinpah español, Enrique Urbizu es autor de un cine sin concesiones, pero en el que la contundencia de los actos de sus personajes es contrapuesta a la sutilidad de sus emociones. Soterrada bajo la brutal violencia de alguna de sus secuencias se esconde un hermoso mundo de matices, Urbizu cuenta más con lo que se calla, con lo que insinúa al espectador para que este elucubre por sí solo, eso sí, bajo un implacable fuego cruzado.

También te puede interesar

    No hay entradas relacionadas

Comentarios

Enlaces y trackbacks

  1. Bitacoras.com 23 febrero 2012

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *