15 octubre 2008 Directores, Opinión

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Fatih Akin es un joven realizador alemán, responsable de los últimos éxitos de la nueva vanguardia del cine alemán.

Quedó fascinado tras rodar un cortometraje en Turquía en 1996; sufriendo una revolución interior que le devolvió sus raíces atávicas; un encuentro, en definitiva, con su renacido orgullo por la herencia otomana, que no le impide reconocer que detesta viejos errores que se repiten cíclicamente en la sociedad turca.

Es una constante en su discurso el deseo de realizar una trilogía sobre tres elementos universales: el amor, la muerte y el mal.

El amor ya fue tratado con éxito en “Contra la pared” por la que obtuvo el Oso de oro de Berlín en 2004; afrontó la idea de la muerte en la sensacional “Al otro lado” premio en Cannes al mejor guión y representante alemana en la próxima ceremonia de los Oscars.

Recientemente ha comenzado el rodaje de “Soul Kitchen”, broche final de su ambicioso proyecto.

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Akin reconoció en una entrevista que tras el inesperado éxito de “Contra la pared” se sintió bloqueado; el motivo que expuso le humanizó ante mis ojos: se veía obligado a hacer algo mejor y no se sentía con fuerzas.

Por suerte el nacimiento de su hijo y un documental musical realizado en Turquía le hicieron desprenderse de esa negativa presión.

Es una incógnita la deriva que tomará la obra de este prometedor director cuando finalice esta trilogía; puesto que el afirma, a pesar de su juventud, que es “su proyecto vital” y que tras el podrá cerrar pagina.

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En base a su trayectoria intuyo una abertura a horizontes temáticos menos cerrados; quizá una incursión en el genero cinematográfico; esto le acercaría a Rainer Werner Fassbinder, del que niega, a mi pesar, cualquier influencia.

Este entregado lector del filósofo Erich Fromm, se confiesa fascinado por las relaciones humanas, lo que le coloca a distancia del culto a la soledad; una constante en el cine germano de autor.

Fatih cree que solo se puede llegar a un equilibrio social a través de la cultura; (él mismo es profesor universitario), y los libros juegan un papel muy importante en sus películas.

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Es sumamente interesante la forma de adjetivizar el concepto sexo, al identificarlo con la pasión al defender una idea; o la más básica definición de cultura; al dotar estos dos conceptos de la fuerza explosiva del sexo los convierte en sublimes.

En definitiva este director que se siente al margen de dogmas; desprecia cualquier forma de imposición moral y se siente dispuesto a cambiar de forma de pensar si las circunstancias lo exigieran, es básicamente un hombre libre.

Sus películas busca la integración entre civilizaciones, no por medio de la diplomacia, ni de los aparatosos conceptos políticos, sino por el contacto directo de individuos anónimos de la sociedad.

(Fuentes extraídas de diversas Wikipedias)

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