6 septiembre 2009 Críticas

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Hoy he ido al cine a ver Gamer, buscaba entretenimiento y acción, no he salido defraudado. Desde que supe de la existencia del proyecto me resultó atractivo, un argumento simple pero interesante y el actor con el carisma adecuado para llevar a cabo el papel protagonista, Gerard Butler. Un muy adecuado Michael C. Hall hace perfectamente de nénemsis en esta ocasión.

Como ya he dicho, el argumento de Gamer es bastante simple: en un futuro cercano una serie de presos condenados a muerte participan en un videojuego algo especial, de tal manera que si pasan 30 fases quedarán en libertad. La alternativa a pasar las 30 fases es morir. Tampoco es un trato tan malo, como diría el personaje de Michael C. Hall con una sonrisa socarrona en la cara. El videojuego es especial porque los presos son controlados remotamente por jugadores que se encuentran en sus casas, o sea, que sus cuerpos y acciones obedecen al control de un jugador exterior.


Con esta propuesta, Gamer nos presenta un futuro distópico, pero mucho más sutil que el de Blade Runner (a la que hay un guiño explícito presentándonos al personaje de un juego vestido exactamente igual que Pris en la cinta de Ridley Scott) o Matrix. Lejos de tener una estética post apocalíptica, todo sigue pareciendo normal. Todo menos la moralidad, que parece haber trascendido unas fronteras bastante discutibles. Sin embargo, la distopía va por dentro en este caso, la humanidad se ha degradado moralmente hasta el punto de coexistir con realidades virtuales muy reales, valga la redundancia, donde unas personas controlan a otras para jugar con ellas como sus avatares particulares con los que dan rienda suelta a sus más oscuras pasiones (muy acertada la versión del Sweet Dreams de Eurythmics en la banda sonora, con el famoso “some of them want to use you, some of them want to be used by you”). Y yendo más allá, un futuro donde la humanidad permite que la aniquilación de convictos en un juego, se convierta en el espectáculo masivo mundial por excelencia.

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Mark Neveldine y Brian Taylor, ambos guionistas y directores, juegan con ideas tan diversas e interesantes como las presentadas en The Running Man, cinta de 1987 donde Arnold Schwarzenegger lucha por sobrevivir dentro de un juego que sirve de entretenimiento al público, The Matrix, donde gente conectada a ordenadores en el mundo real maneja alter egos virtuales en la matriz, o las presentadas en las referencias de la novela cyberpunk, Neuromante y Snow Crash, con sus avatares, operadores de la matriz y realidades virtuales. También nos encontraremos con una secuencia muy similar a la de Máximo Décimo Meridio cogiendo la arena del suelo y dejándola filtrarse entre los dedos, en un guiño a Gladiator y parece querer mostrarnos a estos presos como los antiguos gladiadores, muchos de ellos también convictos que luchaban por su vida para el disfrute de las masas. Este momento propicia una reflexión sobre la contradicción de que puede que la sociedad haya avanzado tanto para no haber avanzado nada. Con estos temas como inspiración y constituyéndose como el fresco del fondo del escenario, el primer plano está compuesto por un interesante ejercicio de prospección, donde los autores reflexionan sobre lo que pasaría si uniésemos Second Life con Counter Strike y un joystick de videoconsola del futuro. Llevan al extremo conceptos que ya tenemos presentes en nuestra cotidianeidad en una propuesta bastante acertada, por plausible. También está presente la crítica a la telebasura, los fenómenos de masas aborregadores y los presentadores de televisión que sólo buscan carnaza para ganar audiencia, sea como sea, algo bastante real en nuestros días, en este caso.

Pero Gamer no pretende ser argumentalmente una película sesuda ni un proyecto ambicioso, su fin es ser un entretenimiento, con lo que todos estos temas y matices aparecen velados y sutiles en la película, nunca se profundiza en ellos, pero sí sirven para inspirar a sus autores y darle una base de imaginario a la película.

En el plano técnico, el tándem de directores nos vuelven a presentar unos movimientos de cámara adrenalínicos, como ya nos tienen acostumbrados con la saga Crank, que dota de gran dinamismo a la película, si bien en algún momento uno tiene la sensación de exceso tan propia de Michael Bay, donde apenas puedes enterarte de lo que está pasando. Afortunadamente esta sensación es tenue y no se inmiscuye demasiado en el disfrute de la película. La energética forma de filmar la cinta y su ágil montaje hace que la película nos mantenga entretenidos de principio a fin, sin valles en el interés.

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Gamer está sustentada principalmente sobre el carisma y la presencia de Gerard Butler, que se vale el sólo para hacer de héroe y llevar a hombros la película. Una actuación sin estridencias pero intensa como requiere el filme. Como ya hemos dicho, su antagonista también está muy bien, con una socarronería y desparpajo que le convierten en un perfecto villano. El resto de actores, entre ellos el super musculado Terry Crews, tienen un papel muy secundario sólo necesario para hacer avanzar la trama.

En resumen, una cinta de acción y entretenimiento que logra precisamente eso, entretener, con un toque toque de ciencia ficción y prospección muy interesantes.

Nota | 7,5

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