28 octubre 2016 Acción, Ciencia-Ficción, Críticas

Hardcore Henry

Filtro rojo sangre. Una escopeta dispara a cámara lenta. Un bate rasga el aire. Una botella de cristal se rompe y una mano apuñala con ella un torso. Un cuchillo atraviesa una garganta humana de parte a parte. La escena introductoria de Hardcore Henry avisa de lo que se nos viene encima. Todavía está a tiempo de dejar de leer.

Estrenada el pasado viernes 21 de octubre, supone la primera incursión en salas españolas del realizador ruso Ilya Naishuller, a la sazón líder del grupo de rock Biting Elbows. La música sirvió a Naishuller para cultivar su pasión por el cine de acción. Ya en su videoclip para la canción Bad motherfucker de 2013 vemos la semilla de Hardcore Henry y sus principales cualidades.

Como punto diferencial la película ha sido grabada en primera persona de manera íntegra. Abrimos los ojos junto al protagonista y tras su rostro recibimos los puñetazos. Despertamos en un tanque científico. Nos implantan brazos y piernas biónicos y nos cuentan que tras una terrible mutilación nos han reconstruido. Ahora somos supersoldados. Y aquí empiezan los problemas.

Hardcore Henry

Un ataque a la base científica, un malvado loco con… ¡superpoderes! A lo Magneto (nueva advertencia a amantes de von Trier, Haneke, Bergman o Lynch; una promesa para los acérrimos de Michael Bay o, ¿por qué no?, Tarantino). Y una doncella en apuros que rescatar. Cóctel explosivo.

Tras los diez minutos iniciales comienza el festival de disparos, pechos femeninos, golpes y carreras que anega el metraje de Hardcore Henry. Ultraviolenta, sangrienta y sanguinaria, y surreal de principio a créditos, se erige como la película que aúna en su regazo a los locos de la acción cinematográfica desmedida y de la serie B.

No recomendada en absoluto para menores de 90 años 18 años, no busquen en la obra de Ilya Naishuller argumento lógico o proporcionado. No existe. Si acaso las ideas mínimas indispensables para mantener al protagonista Henry con un gatillo en la mano durante hora y media.

Hardcore Henry

Homenaje visual a los videojuegos Left 4 Dead 2 o Payday 2 incluido, con su cámara acelerada, su tempo rápido y sus mini-saltos temporales, Hardcore Henry supone un paradigma de lo absurdo, del exceso como meta. Y, que me aspen, resulta endiabladamente divertida.

El experimento aprueba raspado. La primera persona no cansa y resulta inmersiva. La película pasa volando ante la sobredosis de acción y testosterona sin sentido. Si la visualizamos como una broma (siquiera la propia película se toma en serio por momentos) encontramos una desfachatez entretenida por su apabullante desatino y desprecio a leyes lógicas o físicas.

Este ‘1000 maneras de matar’ debe disfrutarse entre amigos y bebidas espirituosas en un ciclo de películas que incluya Sharknado, REC 3, Transformer -cualquiera de ellas- y Gamer. O en su defecto en sala de cine (¡sigue en cartelera!), donde la sangre da más reparo y los nudillos ajenos amenazan con rasgar el telón.

Hardcore Henry

Si usted tiene a Bruce Willis velando sus sueños desde un póster en la pared, ha comprado todos los Blu-Rays de Transporter o no evita reír con chistes de Chuck Norris, el festival de explosiones y headshots en Hardcore Henry puede suponer una oferta atractiva. Absténganse cinéfilos de profundidad y meditación. Por su propio bien.

Si habéis leído mis divagaciones sobre la película y se os hace la boca agua, os dejo un regalito. Si tenéis curiosidad por ver con ojos propios -bueno, con los de Henry- qué os espera tras una entrada de cine, también. Aquí el tráiler oficial en castellano de Hardcore Henry, donde podéis comprobar que la guasona banda sonora encaja como un fascinante guante en el conjunto.

Vídeo | Canal oficial de Diamond Films en YouTube

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