15 marzo 2012 Críticas, Drama, Thriller

Pocas cosas hay más trepidantes que el drama entre los pasillos de una campaña presidencial estadounidense. Aaron Sorkin lo dibujó de manera insuperable en su idealista y brillante El ala oeste de la Casa Blanca, mientras que en el cine lo han intentado capturar, con resultados más irregulares, películas como Primary Colors o La cortina de humo (aunque la mejor del género sigue siendo, paradójicamente, la comedia de instituto Election de Alexander Payne).

Los idus de marzo da otra vuelta de tuerca al tema, aunque en realidad la nueva cinta de George Clooney no se atreve a destapar nada original o distintivo, centrándose únicamente en contar una historia cautivadora y frenética -que no es poco- que camina una vez más por terreno conocido: traiciones, confianza, infidelidades y becarias.

Este hilvanado de tramas palaciegas nos lleva hasta las bambalinas de unas típicas elecciones primarias entre los demócratas, desde donde un joven idealista dirige una campaña apoyada en sus principios, creyendo a pies juntillas que su candidato está moralmente limpio. Como os podéis imaginar, el protagonista acaba descubriendo un secreto sobre el político que le pondrá entre la espada y la pared, lo que, al tiempo, acabará haciendo mutar su percepción de la vida, y la política. El joven optimista pasa a ser entonces un animal político certero y salvaje. El intento del film por convertirse en una de esas irónicas y pesimistas narraciones británicas como la certera y maquiavélica House of Cards. No hay nada en el guion, firmado por el propio Clooney y Grant Heslov, que dé personalidad a la historia.

Actor camaleónico donde los haya (aún y cuando tiene que luchar con la etiqueta de guapo que tantas veces le han colgado también a Clooney), Ryan Gosling sabe capturar las dos caras de la moneda, pese a que su personaje no llegue a ser demasiado tridimensional. El personaje cautivador y erótico, pero extremadamente frágil, de Evan Rachel Wood, por el contrario, destaca sobre el resto y seduce al público igual que al protagonista. Philip Seymour Hoffman, Jennifer Ehle, Paul Giamatti, Jeffrey Wright y Marisa Tomei (en un rol muy diferente a lo que nos tiene acostumbrados) tienen sus momentos de gloria para brillar, aunque este grupo de secundarios podría convencernos incluso si se pusieran a leer fragmentos de la Biblia. El candidato de Clooney, sin embargo, es una simple comparsa de los sucesos, el típico político en el fondo, necesario para desarrollar la trama pero sin mucho que aportar. Como buen activista, el cineasta aprovecha además la ocasión para lanzar por los labios de su personaje sus propios creencias políticas y sociales, alrededor del matrimonio homosexual, Wall Street o la seguridad social.

Sin alcanzar la lección de inteligencia y buen cine político que dio en Buenas noches, buena suerte, pero sin acercarse a la intrascendencia de la insípida Ella es el partido, la adaptación de la obra de teatro Farragut North no consigue despertar el thriller apasionante que tiene en su interior, y se queda dormido en los argumentos más roídos. Por suerte, La historia se ve reforzada por esa dulce ironía de los personajes, que no conocen el maniqueísmo, y ese pesimismo estructural de la cinta que se cuela en las tramas más jugosas.

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  1. Bitacoras.com 15 marzo 2012

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