29 diciembre 2014 Drama, Estrenos

El jugador: apostando por lo alto
Catedrático de literatura y a la vez jugador de altos vuelos, Jim Bennett se juega todo lo que le presta un gangster (Michael Kenneth Williams). Lleva a cabo un doble juego, sumergiéndose en un mundo ilícito y clandestino.

A medida que su relación con una estudiante (Brie Larson) se va profundizando, Bennett deberá asumir un riesgo supremo para conseguir una segunda oportunidad, apostará todo lo que tiene: su vida.

Esta obra es un remake de una película anterior de la que no hablaremos (obviaremos las innecesarias comparaciones) y nos centraremos en esta nueva versión dirigida por Rupert Wyatt, responsable entre otras del también remake de El origen del planeta de los simios.

En esta obra tenemos a un Mark Wahlberg muy contenido y bastante creíble en su papel (al contrario que en Transformers 4) de hijo rico que lo tiene todo pero que, a la vez, le falta también lo más importante. Como catedrático de literatura conoce el verdadero secreto del éxito: uno nace genio y eso no se aprende. Por eso su vida es, al menos para él, penosa y sin esperanza. Se limita a asistir a consecutivas timbas ilegales donde siempre ocurre lo mismo: gana dinero, mucho dinero, y lo apuesta todo hasta perder más de lo que traía, con las consiguientes deudas que contrae con hampones otra gente de mala calaña.

El jugador: apostando por lo alto

Incapaz de evitarlo, Jim, nuestro protagonista, se va introduciendo cada vez más en un abismo de autodestrucción del que le avisan y es consciente, pero no puede o no quiere salir. Y esto es porque tiene muy claro su destino (aunque esté equivocado): si no puede ser el mejor en lo suyo, prefiere no existir. Pero tampoco tiene el valor necesario para suicidarse de una forma rápida. Eso o su instinto de supervivencia le obliga a buscar una solución cada vez que se acerca el final.

El jugador: apostando por lo alto

El problema es, como le dice el personaje del (enorme) John Goodman, que busca su propia destrucción, por lo que estas soluciones son solo temporales y, normalmente, aplazan momentáneamente el peligro, pero aumentan el riesgo. Y esto es lo que todo jugador anhela: riesgo, emoción, la posibilidad de perder.

En las últimas escenas Jim Bennett afirma triunfante que no es un jugador. Pero es la última mentira (auto mentira) de la historia: ¿cómo no va a ser un jugador si se juega su propia vida y la de los que le aman?

El jugador: apostando por lo alto

Wahlberg resulta creíble, pero es la historia y, sobre todo, algunos de los secundarios lo que da verosimilitud a esta historia. En particular, el protagonista está excelentemente arropado por Jessica Lange como la sufrida (pero no tonta) madre y John Goodman como uno de estos prestamistas con los que sería mejor no tratar, como él mismo deja bien claro. Ambos son personajes totalmente creíbles porque ambos actúan con lógica, como lo haríamos cualquiera en su situación y posición.

Es una buena y entretenida película, bien dirigida y que nos tramite la tensión que debe, pero el final quita dramatismo a la historia, resultando demasiado complaciente. De todas formas es una de las mejores opciones para pasar un buen rato viendo buen cine.

También te puede interesar

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *