14 abril 2016 Críticas, Thriller

La invitación

Tiempo atrás Will y Eden perdieron a su único hijo. La tragedia les separó. Ella desapareció. Él rehízo su vida junto a otra mujer. Ahora Eden ha regresado e invita a sus antiguos amigos, a su ex y a la nueva pareja de éste a una ‘agradable’ cena de reencuentro.

Will pronto notará que algo extraño ocurre. Eden ha abandonado su aire depresivo, ha pasado página junto a un nuevo hombre y se muestra… ¿feliz? La reunión se verá marcada por la desconfianza del protagonista e inquietantes conversaciones. ¿Le están devorando los horribles recuerdos, o sus huéspedes ocultan un secreto aterrador?

La invitación

En La invitación, la nueva película de Karyn KusamaÆon Flux (2005), Jennifer’s body (2009) o Girlfight (2000)- no encontramos los mimbres clásicos del cine de terror al uso. No se estila el ‘susto y tentetieso’. Encaja mejor en las categorías ‘suspense‘ y ‘thriller‘. Una mesa y unos personajes a su alrededor, y no todos son trigo limpio. O sí.

El guión ideado por Phil Hay y Matt Manfredi triunfa en su empeño de obligarnos a agarrar la mano de quien tengamos al lado, de que mordamos nuestras uñas, de que no apartemos el ojo de la pantalla. Su tensión se respira en la sala de cine, comienza y no duerme. “Inquietante, “incómodo”, “hipnótico”, “opresiva” o “tenso” son algunos de los adjetivos que la crítica especializada ha dedicado a La invitación.

La invitación

El quid de la trama -lo habréis supuesto- reside en que el espectador adivine si las someras pistas aportadas conducen a un misterio o si junto a la mente de Will hemos viajado al rincón de la paranoia y la desconfianza prematura. No conoceremos hasta los últimos minutos qué verdad guarda cada uno de los asistentes a la cena. Y eso nos pone nerviosos. Casi un Cluedo o juego de los lobos llevado a la gran pantalla.

De ritmo pausado y quizá tratamiento impostado de los personajes, La invitación dista en mucho de obra cumbre del thriller, pero su clima resulta tan vívido que pocos saldrán desilusionados del cine. De detalles firmes como su banda sonora (tan pronto escuchamos el En estos días de Silvio Rodríguez que un persistente retumbar que eriza el cabello) o algunos planos y segmentos de diálogo, se percibe el trabajo tras una cinta en apariencia sencilla. Y los gustos personales de su director –cofEl club de la luchacof-.

La invitación

El acotado escenario en que se desarrolla la acción queda aprovechado por una fotografía consistente. La interpretación coral resalta los rasgos de la acción por lo banal de unos y lo intrigante de otros. Logan Marshall-Green correcto bajo su barba de semanas como conductor de la duda, Tammy Blanchard se reivindica en escenas específicas, cuando las máscaras caen y se rompe la baraja. Grande Michiel Huisman tornando fácil lo complejo.

No puede afirmarse que La invitación constituya mucho más que una reflexión algo contrita sobre la pérdida y sus laberintos, un buen ejercicio de suspense en un mundo mediocre. Si busca tensión atractiva, esta es su película. No podrá dejarla a medio, nadará hasta su abrupto final.

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