5 diciembre 2008 Críticas, Drama

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Si recuerdan la obra del genial Oliver Hirschbiegel El Experimento mantenía la acción bajo un experimento sociológico llevado al extremo, hasta la locura de una sociedad enfermiza que basta con darle a un individuo poder sobre otros, y por tanto poder someterlos sin ningún reparo ya fuese con violencia o no.

La Ola pretende hacer una nueva reflexión sobre el hombre, sobre lo que fue y puede ser capaz de hacer si la incertidumbre es tan grande y tan desorientadora que un individuo es capaz de crear un grupo unido, y fuerte, para crear un nuevo orden. El film de Dennis Gansel se introduce en un tema escabroso para el mundo, y para los alemanes en especial. Bajo un inicio rápido, a golpe de música techno y un montaje al más puro estilo Guy Ritchie, presenta una historia dura y fría.

Un profesor bastante liberal, con ideales, rockero, le toca dar una semana de trabajo sobre la autocracia, tema por el cual no se identifica. Por el contrario el profesor al que todo el mundo detesta, es el encargado de tratar el anarquismo. El actor Jürgen Vogel es el encargado de tratar el tema de la autocracia. Todo un reto ya que para él es un tema detestable. El profesor se ganará a los alumnos mediante un juego. Tras una pregunta que lanza al aire -¿Creéis que nunca se podrá repetir lo sucedido con Hitler?- el profesor desarrollara una mini-dictadura en toda regla. Los alumnos poco a poco se van sintiendo más atraídos por el proyecto, tanto que al final el proyecto se transforma en estilo de vida.

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La Ola, es el nombre del grupo, un grupo unido y al más puro estilo fascista. Una identidad, un uniforme, un saludo y un líder. El líder su profesor y los alumnos sus fieles seguidores. Lo esencial de este sistema recae en la fuerza de la unión contra lo individual, así pues destacan aquellos que en una sociedad marcada por los retos individuales y por la superación del más fuerte, no son los más agraciados, y ven que bajo el amparo del grupo consiguen logros que nunca habían pensado. La reflexión planteada por el director alemán está llena de buenas intenciones, la facilidad de manipulación que hoy en día se puede tener hacía los jóvenes y el desconcierto de estos para pensar por si mismos y encontrar su verdadera identidad. Los personajes de La Ola encuentran en el movimiento su propia razón de ser, su identidad grupal, unida a una serie de personas con una misma ideología y fines.

Hasta aquí todo parece muy bueno, una buena idea, una gran presentación, bastan unos minutos para entrar de lleno en el tema, que es lo importante en un film, no le hace fata al director 3 horas para plantear una acción determinada. Pero claro todas estas buenas intenciones tiene que terminar en algo, y lo que es más difícil, tienen que dirigirse para el espectador, y el planteamiento de La Ola se queda en eso. Puro ideal, un discurso simplista de lo que puede pasar, parece como si el director hubiese tratado más la preparación que el propio contenido. Si navegas un poco más en los entresijos de La Ola, te das cuenta que no va mucho más allá. Los personajes son simples y lo que me parece peor, son típicos y previsibles. Tras treinta minutos de película, sabes lo que cada personajes va a decir y hacer, sabes el palo del que cojea cada uno. No llega más allá, no hay sorpresa en sus actuaciones, siguen un patrón muy vacío y lejos de tratar de mostrar nuevos recursos a la hora de trasmitir las buenas ideas con las que cuenta, se queda en el camino.

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Parece como si el guión se fuese hecho conforme se fue rodando. Los personajes no están tratados lo profundo que deberían, juega con el espectador, quizás el problema este en que hay muchos temas que se intentan abordar – el propio fascismo, las relaciones entre jóvenes, las de pareja- hay un poco de todo pero no llegan a cuajar. Además los giros de la trama son muy previsibles, lejos de sorprender, te encuentras que el final, antes de plantear un clímax original, encontramos algo esperado y flojo en relación con el desarrollo de la trama.

De todas formas es un film fresco, que se deja ver muy bien y que por supuesto recomiendo, para que por si alguien se le ha pasado por la cabeza instaurar un nuevo orden pueda pensarlo un poco antes, a pesar de que al film le falte un poco más de contenido, un discurso más sutil y profundo, pero bueno eso lo dejaremos para otro día.

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