26 abril 2009 Críticas, Opinión, Thriller

La sombra del poder

A veces los nombres propios de un cartel no aseguran el buen hacer de una película, en este caso parece que es un factor determinante, pero no el único. En la alineación inicial tenemos a Kevin Macdonald de director, Tony Gilroy de guionista y a un gran reparto encabezado por Russell Crowe, acompañado de Ben Affleck y Rachel McAdams entre otros. El resultado es un notable alto, mucho más de lo que cualquiera podría pensar de este título que llegó a la taquilla española casi de puntillas.

La finalidad del título es homenajear al periodismo de investigación, a la vez que criticar sus puntos débiles. Pero sobre todo ensalzar la independencia de los buenos informadores, cuya única meta es buscar la verdad en pos de un bien común. Con esta premisa parte La sombra del poder y aseguro que nadie quedará indiferente tras verla.

Un periodismo de investigación totalmente dibujado en un escenario del más alto nivel, no te dejes engañar por lo que puede parecer el típico thriller de intriga en Washington, es un producto totalmente freso y original. Entremezcla los contras de un periódico, como puede ser la búsqueda de ventas y resultados rápidos, con el afán de unos empleados, que como cualquier agente de la ley busca lo mejor para su país dejando de lado intereses propios. No quiero continuar para no desvelar mucho de la trama, aunque en este caso es complicado dar una opinión sin contar algún que otro spoiler.

La sombra del poder

No encontrarás tras este título ninguna obra maestra, pero los amantes de la intriga y el suspense tendrán su mejor cita de lo que llevamos de año. El punto más a favor de su argumento es que los cimientos de una historia solida con muchas ramificaciones tienen al final un lógico desenlace, totalmente claro y explicado, pero que pocos podrán dibujar antes de ver el final. Es por tanto un genial thriller, que aunque en muchos aspectos parezca predecible, encontrarás una historia que te engancha minuto a minuto donde nada ocurre por casualidad.

Quizás el único pero radica en los últimos minutos, con el típico giro de la historia que aunque totalmente lógico, no entiendo porque este tipo de películas tienen que dar la voltereta final para dejar al espectador pensando que jamás se le hubiera ocurrido eso. La historia en sí es totalmente sólida y el giro innecesario.

Russell Crowe está inconmensurable, parece que este papel le estuviera esperando por años, y llegada la hora cumple con una actuación de diez. Quizás el dibujo del personaje sea demasiado tópico por su personalidad y forma de vida. Es el clásico desmonta conspiraciones, desordenado, sin vida social y con contactos en todas partes, no entiendo porque siempre tienden a presentar así a este tipo de personajes. Pero bueno, la cuestión es que se le ve como pez en el agua.

Ben Affleck, al que no le tengo mucho aprecio, no molesta mucho y se mantiene siempre en su sitio, ejecuta perfectamente su papel secundario de la misma forma que Robin Wright Penn. Rachel McAdams por su parte, hace lo que puede en cada escena en la que le dejan participar, sigo a esta actriz desde sus últimas películas, porque parece que tiene futuro y seguro que llegará el día que despegue definitivamente como una gran profesional.

Resumiendo, estamos ante lo que se puede clasificar como una bocanada de aire fresco en todas estas semanas de apatía cinefilia. Una alegría para todo el que vaya al cine, pues no creo que nadie salga de la sala defraudado en ningún aspecto. Cierro felicitando a Crowe, pero sin desmerecer al resto del equipo que se marcan un buen tanto con esta película.

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