24 agosto 2016 Críticas, Documental

Las lágrimas de África póster

El 8 de septiembre se emitirá bajo demanda en cines de Madrid y Barcelona el documental audiovisual Las lágrimas de África. Realizado por la española Amparo Climent, retrata las condiciones de vida y de desarraigo en los campamentos improvisados al sur de Melilla.

Allí miles de personas aguardan su oportunidad para saltar las vallas que separan a la ciudad autónoma del resto del continente al que pertenece, o de darse a la mar en embarcaciones precarias sin visos de palpables de supervivencia.

Hemos de discriminar entre las cualidades técnicas en tanto que obra y el valor narrativo de Las lágrimas de África. Al respecto del primero de los apartados hallamos problemas de base. La autora realiza un viaje a determinadas ubicaciones de interés y utiliza su propia experiencia en primera persona como cimento de la exposición.

Salto valla Melilla Guardia Civil migrantes

El resultado redunda en un personalismo vívido y pernicioso en tanto toma prestado metraje al fin último del documental. Las fotografías con Climent como protagonista o el somero relato de sus gestiones ante el Parlamento Europeo le otorgan centralidad para un relato con entidad propia y capaz de sostenerse sobre mimbres muy distintos.

El núcleo del documental consiste en imágenes con narración oral superpuesta en disonancia. Se ofrece un discurso en exceso lírico, sentimental por momentos, algo vacío de contexto y relación directa con las escenas que presenciamos. El espectador anhela aproximarse a la realidad sin el tamiz de la voz en off: una persona y una vivencia que compartir al mundo frente a una cámara, sin mayor artificio.

No me desprendo de la sensación de que la autora conocía qué buscaba contar antes de poner pies sobre el terreno. Un ejercicio de premeditada parcialidad reflejado en la selección del vocabulario, cierto maniqueísmo moral y escenas faltas de la apropiada naturalidad.

Amparo Climent campamento

Se echa a faltar un mayor peso de voces autorizadas en la materia tratada; si bien se entrevista a responsables de ONGs o trabajadores religiosos sobre el terreno, el peso relativo de estos encuentros a la postre se muestra escaso. Del mismo modo se lamenta la impaciencia y la aversión al riesgo durante el rodaje. Se narran hechos cotidianos en el devenir de los campamentos en lugar de mostrarlos tras la lente. Gana en interés hacia su recta final, precisamente cuando se toman imágenes del Ministerio del Interior español para tratar los saltos a las vallas.

En el lado opuesto de la balanza encontramos que Las lágrimas de África se erige en un documento necesario. Una situación de injusticia continuada -palizas probadas a migrantes, utilización de métodos policiales crueles, dificultades a los voluntarios sobre el terreno, etc.- nunca sobre representada en los medios masivos de comunicación tradicionales insta a aplaudir cualquier iniciativa de visibilización.

Migrante playa mar barco

Amparo Climent trabaja en ámbitos diversos, cubre la precariedad a uno y otro lado de la valla, se posiciona junto a los hombres que arriesgan su integridad física en busca de un futuro mejor y al lado de las mujeres que se embarcan rumbo al inclemente mar, en ocasiones embarazadas o con bebés en sus brazos. Las dificultades que relata entrañan tal relevancia cívica que su trabajo nunca quedará eclipsado por decisiones de campo.

Web oficial | Las lágrimas de África

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Comentarios

2 comentarios
  • Amparo Climent

    Acabo de leer la crítica que este “seudo periodista” hace de Las lágrimas de África.
    Me sorprende la falta de sensibilidad de alguien que califica mi trabajo de dos años en Marruecos y Melilla, como ·pernicioso” y pide voces más cualificadas para hablar del tema de los emigrantes.

    Estoy acostumbrada a escuchar las criticas de los reaccionarios que intententan descalificar el compromiso y la entrega, de personas que como yo, nos involucramos y damos la cara en temas tan duros y conflictivos.
    Pero claro, que harían estos “seudos- seudos” de todo, del intelecto, de la vida, de la miseria ajena y de la creación..
    El que habla así, y firma el artículo, seguramente no ha subido a los montes de Gurugú, ni de Bolingo, ni ha dormido en los campamentos, ni ha dedicado más de dos años de su vida a intentar conocer directamente a los hombres y a las mujeres que sufren la soledad más absoluta y la pesecución por tener una piel negra. Ni ha sido detenido por la polícia marroquí, ni ha huído de las redadas en el monte por la noche.
    Le molesta que el compromiso de otros, se lleve al cine y se muestren de otra manera, la tragedia de la inmigración. Preferiría ver las agresiones, las palizas, la sangre, pero eso gracias a los buenos foto periodistas, lo podemos ver en la prensa y en la televisión.
    El dolor, la solidaridad y el compromiso, no es patrimonio de esas “voces autorizadas” eso es el patrimonio de las gentes de bien.
    Amparo Climent (Directora y guionista de Las lágrimas de Africa)

  • Amparo Climent

    Por supuesto es una errata. PSEUDOperiodista

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