19 enero 2016 Críticas, Western

Los odiosos ocho 1

Una excelente escena introductoria entre las nieves da paso a Los odiosos ocho, la nueva película de Quentin Tarantino tras Django desencadenado, con la que mantiene similitudes y agravios comparativos. También en Wyoming encaramos un falso western que poco debe al género en tanto sirve de excusa para que todos los personajes lleven revolver al cinto y poco más.

La cuestión racial en los Estados Unidos pretéritos tratada desde el cinismo descarnado se mantiene, si bien en Los odiosos ocho parece no desembocar en mar alguno: el “te voy a meter mi p***a de negrata por el c**o” como firma personal, no como denuncia histórica. Tarantino se copia demasiado a sí mismo.

Los odiosos ocho

El espectador encontrará la inusitada pero localizada violencia propia del autor, con dosis desmesuradas de sangre en algún punto (sin demasiados excesos, punto a favor). Los diálogos alabados por algunos se muestran casi mediocres y previsibles, con brillos de genialidad que no tardan en apagarse. Junto a la contextualización imprimen un rumbo ladino a la película, falta de una meta loable clara.

Los odiosos ocho obliga al bostezo en su primera hora de metraje y le sobran 30 minutos (es una forma de hablar), pese a quien pese. Quentin Tarantino puede permitírselo por llevar ese nombre con orgullo, pero arrastraríamos a cualquier otro hasta la plaza pública por casi tres horas con más pellejo que músculo.

Tras varios capítulos (esta división sí supone un acierto narrativo) sin demasiado que rascar, la película asciende hasta su clímax en las partes finales, al tiempo las más salvables. La narración llega a cansar sin que el espectador desconecte nunca del todo. Ese ‘algo va a ocurrir’ que llega a trompicones. Un guión bien hilado en los puntos clave desfallece en los rincones que se perderán en nuestra memoria.

Los odiosos ocho

No todo deja que desear. Tarantino demuestra que la creación y puesta en escenario de personajes es su don. Hombres rudos, canallas sin escrúpulos, violentos asesinos perfilados contra un mundo que les devuelve la fría mirada. Destacamos las interpretaciones de un Samuel L. Jackson de doble filo que se crece como actor en las escenas de más tensión y un Kurt Russell que sabe aprovechar las aristas de su personaje desde el principio.

Jennifer Jason Leigh ha sido nominada al Oscar en la categoría de Mejor actriz de reparto no sin motivo. Su actuación entre lo delirante, lo atrevido y la conmiseración potencial bien vale una oportunidad. Aunque el rol de Tim Roth en la película recuerda a los papeles de Christoph Waltz en las dos anteriores referencias del director -lo cual no deja de ser meritorio- merece un reconocimiento expreso. También Michael Madsen, Demian Bichir y Bruce Dern firman trabajos notables, con un Walton Goggins que puede dar más de sí mismo.

Los odiosos ocho

Las actuaciones reseñables se ven acompañadas de otro de los puntos fuertes de la película. Ganadora de un Globo de Oro y nominada al Oscar, la banda sonora ideada por Ennio Morricone resulta envolvente, precisa y más potente que otros aspectos a la hora de ubicar y contextualizar.

Entre dosis de humor negro -no es un chiste-, Quentin Tarantino firma una película que puede permitirse. Puede editar casi tres horas de metraje, puede repetirse. Puede crear lo que quiera y su público continuará pagando la entrada. Y a los incondicionales de Tarantino les gustará sin duda. La alabarán porque el director se ha mantenido en sus márgenes. No ha sabido dar un paso al frente, y el resultado decepciona a quien espera en vano que Los odiosos ocho quede cerca de sus mejores películas.

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