8 octubre 2015 Críticas, Drama

Más allá de la noche 5

Un grupo de cinco amigos se reúnen en el piso de dos de ellos con el propósito de beber -o lo que surja- y disfrutar de una noche relajada. Cada uno de ellos tiene una historia que contar. Vivencias duras, relacionadas con la madurez y la crisis social y económica de nuestros días. La noche dará para viajar a rincones oscuros de nuestra realidad, y más allá.

La premisa que Rafael Hernández de Dios presenta en Más allá de la noche resulta tan simple como efectiva. Mantiene al espectador atento a cada detalle pese a contar con cinco actores y medio encerrados en una pequeña habitación. Un exultante triunfo de la idea frente a la financiación, de la calidad técnica y artística frente a todo lo demás.

La narración descansa sobre dos ejes únicos: los diálogos y las actuaciones. Todo lo demás es circunstancial. Sobre los primeros cabe destacar que pese a su longitud viven en el mundo de lo natural, no cuesta seguirlos y fundirse con ellos. Los personajes se expresan como lo haría el propio espectador.

Más allá de la noche 7

Desde el momento en que la fiesta comienza quien observa se materializa en un piso de estudiantes/jóvenes como cualquier otro. Las anécdotas son reales, creíbles. La ambientación huye de artificios en un acierto consistente.

El segundo pilar de la película es aún más sólido. El elenco de actores llega a desbordar con interpretaciones tan sutiles como contrapuestas. En cada diálogo y cada escena los personajes crecen sobre mí mismos, se desprenden de telas grises para mostrarse únicos, diferentes y propios en su mar de recovecos. Especial mención para las labores interpretativas de Natalia Cooper, Alberto Zafra y Paula López-Bravo -sin desmerecer las de Naim Thomas y Enrique Sebastián-.

Rafael Hernández de Dios se basa en planos potentes con una iluminación peculiar pero muy efectiva y acorde al resto de elementos. Muestra dotes de buen director. La música y efectos sonoros cumplen una función notable -excelente el ‘clip’ musical coral-, ayuda a asentar la tensión que planea sobre todo el metraje: una tensión propia del thriller, pero también cierta tensión sexual e incluso vital.

Más allá de la noche 8

Esa tensión impalpable encumbra al relato. Cinco personas encerradas en una sala. Casi hora y veinte minutos de duración, y el espectador no cesa de hacerse la pregunta que alimenta toda buena historia: “¿qué va a pasar ahora?“.

Más allá de la noche cuenta con una carga de mensaje político y social importante, que sólo lastra la cinta cuando se hace explícito. ‘Maldita crisis, muerte a los mercados’ es algo que todos podemos soltar en el bar sin necesidad de grabarlo. La buena noticia es que la vena de crítica desnuda sin fondo aparece en momentos puntuales. Preferimos cuando cuenta más mostrando menos.

El nihilismo que impregna la película y la utilización de efectos visuales tipo ‘glitch’ remarca aquello que queda defectuoso en los personajes y en la sociedad que los ha creado. El principal punto negativo de la película es su final, falto de la fuerza necesaria para redondear un trabajo de por sí bueno. Un golpe contundente pondría la guinda al dulce pastel.

Más allá de la noche 6

En términos generales Rafael Hernández de Dios firma con Más allá de la noche un debut prometedor, marcado por las actuaciones trabajadas, las finas labores técnicas y la fortaleza de una tensión medida y una robustez argumental dignas. Cine independiente -producción ‘low cost’, la define el propio realizador- al que acercarse sin miedo al disgusto.

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