16 octubre 2011 Críticas, Drama, Romántica

De la directora de An Education, Lone Scherfig, nos llega One Day, filme basado en el Bestseller del mismo nombre escrito por David Nicholls, que narra la historia de Emma y Dexter, dos jóvenes que se conocen en la noche de su graduación, el 15 de julio de 1988, y que, a pesar de sus diferentes personalidades, inician una amistad cuya evolución es relatada en la cinta (tal y como lo es en la novela), de una peculiar manera: mostrándonos qué está ocurriendo el 15 de julio de cada año en sus vidas, durante los veinte siguientes al día en que se conocen.

Mientras que Emma es una joven inteligente, cuyo mayor objetivo es escribir, Dexter es un chico acomodado que aspira a triunfar (sea como sea), y pasa las noches de fiesta en fiesta. Aún a pesar de sus diferentes caracteres, sus vidas se cruzarán continuamente durante las dos décadas siguientes, y su amistad (con sus altos y bajos) madurará y evolucionará a la vez que también lo hacen ellos.

Los dos actores protagonistas, Anne Hathaway (La boda de Rachel, El diablo viste de Prada) y Jim Sturgess (Heartless, Across the Universe), están ambos correctos, quizás destacando por encima a Sturgess (que, por cierto, tiene un horrible doblaje al castellano), y el resto del reparto, formado por Patricia Clarkson, Romola Garai, Rafe Spall y Ken Stott, cumple también su función.

Y, confesando haber leído el libro (una pequeña joya a la que os recomiendo deis una oportunidad), puedo decir que One Day es una película correcta, pero falta de magia y encanto. Aunque logra evitar algunos de los tópicos de la comedia romántica, la cinta no es capaz de trasladar la honestidad e intensidad de la novela a la gran pantalla (a pesar de que el guión ha sido escrito por el propio Nicholls, que ya adaptó también otra de sus obras, Starter for Ten), y sólo en contados momentos logra emocionar de verdad (sobre todo al final de la historia).

Su particular estructura juega en su contra, dado que aquellos que no conozcan el texto en que está basada pueden tener problemas para seguir la historia, sentir que les falta contexto, y que todo pasa demasiado rápido como para poder conectar con los personajes.

El final es probablemente una de las cosas que la haga más original (aunque la ausencia de “Happy Ending” disgustará, seguramente, también a muchos), y la sitúe por encima de la mayoría de filmes de este estilo.

Aún así, Siempre el mismo día es mejor que gran parte de las comedias románticas que llegan cada fin de semana a la gran pantalla, y trata temas como la amistad, la madurez, y el desencanto de la juventud, de forma más realista a la que estamos acostumbrados.

Eso sí, si queréis conocer de verdad a Em y Dex, leeros el libro.

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  1. Bitacoras.com 16 octubre 2011

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