21 noviembre 2009 Acción, Noticias, Opinión

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Muy a menudo el cine nos da estas jóvenes estrellas salidas de la nada que nadie puede explicarse cómo han llegado hasta el más puro estrellato. Sam Worthington es un caso muy especial, en su carrera no tiene ningún taquillazo (pero sí un gran patinazo) y nunca ha llegado a demostrar que es un actor con demasiado carisma, pero repentinamente se ha convertido en el intérprete que todos los blockbusters quieren tener, sólo auspiciados por la anticipación de la próxima y aparentemente rompedora película de uno de los mejores directores vivos.

Para este australiano de 33 años cuando James Cameron le contrató como el protagonista absoluto de Avatar se le iluminó el camino, casi tres años después del comienzo de rodaje tiene mucho que agradecer al cineasta que le puso en la cresta de la ola y le ha convertido en el nuevo héroe de acción omnipresente. Cameron quería un desconocido para llevar a buen puerto su proyecto más ambicioso, a sabiendas que un nombre como el suyo no haría subir tanto un presupuesto ya de por sí escandaloso. Tras una búsqueda por todo el globo encontraron protagonista, y no es coincidencia que a pocas semanas de su estreno Worthington ya no sea un desconocido ni mucho menos.

Fue el propio Cameron quien se convirtió en su padrino para poner en marcha las negociaciones que llevarían al intérprete a entrar en la cuarta entrega de su franquicia más beneficiosa, y es que Terminator: Salvation (o simplemente Terminator 4 como la conocíamos entonces) era la lanzadera perfecta para dar a conocer al mundo a una estrella destinada a llevar el peso de una de las películas más caras de la historia, y por lo tanto también su posible fracaso. Y vaya si lo consiguió. El Terminator del vomitivo McG no fue precisamente un éxito rotundo de taquilla (sólo 125 millones de dólares en el box-office doméstico para una cinta de 200 es un fracaso, aún sin contar los muy beneficiosos acumulados internacionales) ni fue aplaudida por la crítica y el público, pero le dio la publicidad necesaria para darse a conocer y seguir atando rodaje tras rodaje.

Sin embargo, hasta ahora Worthington no ha demostrado ser mucho más que una cara bonita, y bastante sosa, y aún así todos les quieren tener para tener hecha ya esa publicidad gratuita que les dará Avatar. El imparable (por los rápidos movimientos de cámara) Louis Leterrier ha confiado en él para ponerse en la piel de Perseo en su Clash of the Titans, y mientras que tiene un par de proyectos independientes terminados se ha convertido en el eterno rumor de toda nueva superproducción. Que si 20.000 Leguas de Viaje Submarino por Disney por un lado (producción que finalmente ha sido cerrada), que si su salida de The Tourist por el otro, para finalmente quedarse con la muy interesante adaptación del cómic de Rick Remender The Last Days of American Crime. Una película que le volverá a llevar al futuro, donde el gobierno estadounidense planea en secreto poner en marcha un dispositivo que hace imposible el cometer crímenes.

¿Conseguirá hacerse un nombre y mantener su hueco, o por el contrario sólo quedará como una moda efímera? Al parecer nada está en sus manos, sólo el éxito (o fracaso) de Avatar, y eso es uno de los mayores riesgos y misterios de este año. Lo mejor que puede hacer es disfrutar el momento, y esperar para ver si es capaz de seguir la estela de Arnold Schwarzenegger, Leonardo DiCaprio, Kate Winslet o Jessica Alba, todos en el estrellato gracias a Cameron.

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Comentarios

1 comentario
  • Como tu bien dices, lo único que le permite estar donde está es que le apadrina Cameron, porque hasta ahora no ha mostrado el nivel necesario para los proyectos en los que está involucrado.

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