26 enero 2012 Opinión, Premios

Cuando comencé a oír hablar de la nueva película de Clint Eastwood y visioné los primeros tráilers, de inmediato me vino a la mente que parecía una película predestinada a ser clara favorita a los Oscar y que Leonardo Dicaprio optaría por fin muy seriamente al premio a mejor actor principal. J.Edgar lo tenía todo, un director muy querido por la academia, un biopic clásico y clasicista, una historia genuinamente americana y un actor realizando un titánico esfuerzo tanto interpretativo como de caracterización. Lo dicho, un filme del gusto de la academia.

Sin embargo al bueno de Clint le han ninguneado esta vez y a Leonardo Dicaprio le han ninguneado como siempre. Llama bastante la atención el caso de este último, un actor que a mi juicio goza de un gran talento y que, a pesar de sus constantes esfuerzos por desprenderse de las etiquetas de mero maniquí de su juventud, El aviador, Shutter Island, Infiltrados, Origen… no consigue el reconocimiento como intérprete que merece, tal vez lastrado de por vida por su papel en Titanic. En lo referente a Clint Eastwood, por lo visto las malas críticas recibidas en su país, que han tachado la película de aburrida y sin ritmo, además de mofarse de los kilos de látex y pelucones utilizados, han influido para dejar J.Edgar fuera de cualquier nominación.

Otros nombres propios que se han quedado extrañamente fuera de la carrera por la preciada estatuilla son los de Roman Polanski, Kate Winslet, Albert Brooks, Michael Fassbender o Tilda Swinton. Otro caso flagrante es el de la estupenda Melancolía aunque su director Lars Von Trier se ha ganado a pulso ser declarado persona non grata para la academia. Tampoco ha obtenido ninguna mención Tintín y el secreto del unicornio quizás porque los responsables de los premios no se decidieron a colocarla en la categoría de animación.

Como siempre, en la dilatada vida de los Oscar, existen injusticias, decisiones acertadas y gratas sorpresas, lo que ocurre es que a menudo dichas injusticias chirrían demasiado. Ejemplo y prueba de ello es que Sandra Bullock tiene un galardón y Greta Garbo ninguno.

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  1. Bitacoras.com 26 enero 2012

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