25 octubre 2013 Críticas, Drama, Estrenos

Todos queremos lo mejor para ella, drama demasiado intimista

Tras el éxito cosechado con su primera película “Tres días con la familia” (que consiguiera el Goya a la dirección novel, el Premi Gaudí a mejor película, dirección y actriz, la Biznaga de Plata a la mejor dirección, actriz y actor y el Premi Sant Jordi a la mejor película española) la joven directora Mar Coll dirige su siguiente y esperada película, un drama intimista. Tal vez demasiado..

Un año después de sufrir un accidente de tráfico, Geni está lista para retomar su vida… o al menos así lo quiere ver su familia. Lo cierto es que, a pesar de su esfuerzo, Geni se siente incapaz de complacer a todo el mundo: debido al accidente su vida anterior ha dejado de interesarle. ¿Por qué retomarla entonces? El desconcierto da paso a un comportamiento cada vez más errático.


Es encomiable el intento de la directora de intentar incluirnos en la historia mediante el trabajo de la cámara, procurando que nos sintamos en la misma habitación que vemos en pantalla, mostrándonos sin palabras la angustia de la protagonista (magnífica Nora Navas), agobiada por los miembros de su familia, institución inútil y anquilosada que no ve a Geni como es, si no como quiere verla.

Es un viaje al interior de la protagonista, lo que siente y lo que ve, el resto no importa (como el accidente que ocurrió un año antes). Pero, igual que el exterior no es trascendente para Geni, tampoco lo es para el espectador, por lo que los secundarios no hacen si no ralentizar la historia hasta un punto casi soporífero. Son demasiadas distracciones, demasiado desvíos de lo que realmente importa (Geni) que, aunque la directora intenta que actúen como catalizadores de la protagonista, lo cierto es que sólo vemos un leve destello cuando aparece una antigua amiga (Valeria Bertuccelli) y le hace revivir, cosa que, de nuevo, su familia (marido incluido) no entiende.

Es una historia dura, difícil y compleja que se hace demasiado larga para el espectador. Llegamos a un punto en el que realmente no nos importa qué ocurra en la trama porque sabemos cómo va a terminar: con un punto de esperanza y vitalidad que se agradece pero que no es suficiente para levantar una película que comienza con una potente secuencia inicial, pero que poco a poco va cayendo sin remedio.

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  1. Bitacoras.com 25 octubre 2013

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