16 octubre 2009 Actores, Directores, Drama, Opinión

Piedras

¿Ha soñado alguien estar dentro de una película alguna vez? Yo sí. Hoy me he levantado cansado, me he recorrido una gran ciudad a pie. Era Madrid o Barcelona o Sevilla, no estoy seguro. Estaba buscando algo que no sabía lo que era. ¿O sí? Ha sido un recorrido a pie que ha tenido lugar durante toda la noche, una noche lluviosa que me pilló desprevenido y mal calzado. El calzado es una prenda muy importante para la vida diaria, te ayuda a no hacerte daño cuando andas de esta manera durante horas sobre el asfalto de una ciudad. Lo que pasa es que este calzado puede llegar a hacerte daño si no llevas un número adecuado en el que que tus pies se embutan en él y queden como un guante. Si el calzado no es el correcto, es seguro que te terminará haciéndote daño. Algo tan simple puede resolverse cambiando este por otro par que se amolde mejor a tus pies. Lo que pasa es que a veces encontrar el par de zapatos perfecto no es tan fácil. Esta noche he recorrido la ciudad andando sobre un par de zapatos que no eran míos, que me hacían daño y que, al final, han terminado por despertarme. Esta noche me crucé con las actrices y los actores de la ópera prima de Ramón Salazar, llamada Piedras; una película que, desde mi punto de vista, llevó un par de zapatos que terminaron por rozarle sus delicados pies, y su camino fue corto y duro.

La película de Salazar se estrenó en 2002 y cuenta la historia de cinco mujeres (y las relaciones que se establecen entre ellas) a través de los pies y los zapatos. Adela (Antonia San Juan) se dirige en moto hacia el corazón de un tango apretado, Leire (Najwa Nimri) está a punto de caerse de lo alto de una plataforma de gogó, Maricarmen (Vicky Peña) está harta de los juanetes del taxi, Anita (Mónica Cervera) da varias vueltas a la manzana siguiendo a un avión. E Isabel (Ángela Molina) se empeña en utilizar dos tallas menos para todo. Son cinco mujeres en busca de segundas (y hasta terceras) oportunidades.

A todas ellas les duelen los pies; les duelen porque están cansadas de andar sobre unos zapatos que no les ajustan bien, pero no pueden quitárselos porque no es tarea fácil. Esta noche, mientras buscaba inquieto algo por las calles etarnas de esta gran ciudad, me encontré con todas ellas y yo tampoco podía quitarme mis zapatos. Hoy me las volveré a encontrar y me calzaré los dolorosos zapatos, pero será frente a una pantalla de televisión volviendo a ver Piedras, una obra redonda que quiero recomendar a quien no la viera en su momento.

Fragmento de Piedras:

Sinopsis de | Geocities

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