1 junio 2014 Acción, Ciencia-Ficción, Especiales

Semana mutante en Cinetelia: X-Men 2

Considerada como la mejor película de toda la saga, a la espera de Días del Futuro Pasado, X-Men 2 continúa donde lo dejó la primera, aprovechando todo lo bueno de aquella y mejorándolo.

Esta vez el enemigo no son los mutantes malvados, si no humanos normales que, debido al miedo irracional que sienten frente a lo diferente, deciden utilizar el ataque como defensa. Xavier y Magneto deberán unir fuerzas contra este nuevo enemigo común.

Como pasará con X-Men 3: La decisión final (Brett Ratner, 2006), o con la nueva X-Men: Días del Futuro Pasado, esta segunda aventura de los mutantes está ligeramente inspirada en una famosa historia proveniente de sus cómics de la editorial Marvel. Si X-Men 3 tomaba elementos de la famosa saga de Fénix Oscura, y la nueva película lo hace de la historia con el mismo título, en X-Men 2 se recoge la idea principal de la conocida obra de Chris Claremont titulada Dios ama, el hombre mata.

La película comienza con una fantástica escena de acción donde vemos a Rondador Nocturno (una especie de diablo azul que se teletransporta) atentar contra la vida del Presidente de los EE.UU. Es una escena magistralmente rodada, tanto en su planificación como en el uso de los efectos especiales, haciendo que ya desde el principio, quedemos subyugados por el buen hacer tanto de guionistas como del director.

Semana mutante en Cinetelia: X-Men 2

Debido al carisma del personaje de Lobezno/Wolverine, y al buen hacer de su intérprete, Hugh Jackman, era lógico que ahora su protagonismo fuera mucho mayor, hasta el punto de que si en la primera él y Pícara eran la columna vertebral de la trama, aquí él sólo sostiene casi toda la historia, directa o indirectamente: un consejero del gobierno estadounidense convence al Presidente de que deben actuar contra los mutantes, y toman varios prisioneros haciendo huir a Lobezno y unos pocos estudiantes. Este consejero, Willyam Stryker, es un viejo conocido de los dos líderes mutantes y, lo que es más importante, parece conocer el misterioso y oculto pasado de Logan.

Pero la historia principal, la verdadera razón de esta película, es el miedo y la intolerancia ante lo extraño y lo desconocido. Ya desde el principio se nos dan pequeñas señales de esta supuesta lucha entre especies: la primera aparición de los X-Men es en un museo de historia donde se relata la lucha entre Neanderthales y Sapiens, identificando las figuras de cera con los humanos normales paralizados por el poder de Xavier.

Un atormentado Lobezno será el centro de este drama sombrío, mientras a su alrededor giran los demás: Jean, indecisa entre su amor de toda la vida (Cíclope) y el “chico malo”; Rondador nocturno y su fe inquebrantable que le hace tatuarse el cuerpo como penitencia, y que en los cómics representa más que ninguno la persecución que sufren los mutantes; Stryker y su “golpe de efecto” con el que pretende destruir a todos los mutantes y la respuesta (violenta y radical) de Magneto (debemos tener en cuenta el libro que lee Magneto en su celda: “El único y futuro rey”, dejado muy claro cuál es su intención); etc.

Semana mutante en Cinetelia: X-Men 2

Por supuesto tenemos acción y efectos especiales (no olvidemos que esta es una película de género), pero Synger recuerda (como hizo en la primera) que la técnica debe estar al servicio de la historia. Así, se nos presenta a Stryker, personalización de la intolerancia, pero drama personal hace que casi empaticemos con él, ya que no con sus métodos. El miedo a seres diferentes lleva a la violencia, presente en ambas facciones, lo que llevara a un inevitable enfrentamiento que culminará en una guerra en películas posteriores.

Sin embargo una de las escenas más importantes y reveladoras de la película no tiene nada de acción ni explosiones: Bobby (el hombre de hielo) ve como su familia le rechaza y teme cuando les revela su secreto. En este microverso familiar veremos todas las posibles reacciones ante los mutantes, desde la tolerancia forzada de la madre (“¿Has intentado… no ser un mutante?” le pregunta), hasta el rechazo más radical, el de su propio hermano que llama a la policía (“estamos siendo retenidos”). La mirada de Bobby al salir de la que era su casa, sabiendo que ya nunca podrá volver con su familia (por culpa de su miedo) es conmovedora.

Synger lleva todas las subtramas sin perderse en disquisiciones, dejando que la mayor parte de las ocasiones sean los propios personajes los que nos muestren sus sentimientos y miedos en los breves interludios existentes entre explosiones, luchas y vuelos no exentos de problemas.

En esta película podremos ver a muchos de los mutantes que conocemos por los cómics, aunque sea brevemente (todo un regalo para los fans): Coloso y Kitty Pryde son los más importantes “cameos” entre todos los alumnos de la Escuela de Jóvenes Talentos de Xavier. Pero se presentan otros personajes con un mayor peso en la trama como son el ya citado Rondador Nocturno y la malvada Deathstryke, aunque su papel no tenga ni una línea de diálogo.También vemos a un joven Pyro cuya función es mostrarnos cómo Magneto le manipula para que cambie de mando, mostrándonos la inteligencia del mayor mutante malvado para captar “carne de cañón” para sus propósitos, como veremos en la tercera película. Y, por supuesto, el mayor guiño es el que Synger regala a los aficionados en la escena final, preludiando la siguiente historia (de la que por desgracia él no se haría cargo) y que levantó aplausos entre los fans, que sin ser ni mucho menos la primera que lo utilizó,, sí que institucionalizó la regla no escrita de la secuencia final o post-créditos.

Semana mutante en Cinetelia: X-Men 2

En resumen, una película bastante redonda, con buenas actuaciones, ritmo equilibrado y que demostró, finalmente, que se podían realizar películas de superhéroes con un tono más adulto, sin dejar de lado el entretenimiento.

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