11 agosto 2009 Críticas

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Vamos a ver, si lo que se está buscando es la risa fácil, sin carcajada por supuesto, o pasar un rato entretenido alejados del mundanal ruido la película puede ser una sabia elección. Si por el contrario teníamos la esperanza de encontrar en este proyecto un renovado enfoque de la comedia de carretera norteamericana, con nuevos gags, nuevos personajes y nuevos escenarios estamos muy equivocados. Si hay algo que he aprendido con el tiempo es que los olmos no dan peras, por mucho que lo pretendan.

Aunque pueda parecer que no hay algo peor que una peli mala: una peli mala que pretende ser buena. Sexdrive sabe que es mala, que no tiene profundidad, que sus chistes son el producto de un interminable proceso de reutilización, que sus guiones son predecibles y monótonos, etc. Sin embargo, no podemos culparla de nada, porque no pretende ser más que eso. Sabe de lo que es capaz y de lo que no. Simplemente es una peli mala.

Para que mi crítica termine con algo positivo voy a comenzar explicando porque Sexdrive no aporta nada nuevo a este género cinematográfico: Ian es el enésimo friki de 18 años, en este caso el actor por lo menos aparenta la edad que interpreta, no como Sean William Scott, que quiere perder su virginidad a marchas forzadas. Es atento, simpático, inteligente y trabajador, pero no se come un rosco. Como es norma en este tipo de pelis tiene un denigrante trabajo en el que se ve obligado a disfrazarse de donut gigante. Como sus habilidades sociales son bastante justas Ian liga por internet y acaba concertando una cita al otro lado del país ayudado por un perfil falsoen internet y un musculoso montaje de Photoshop.

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En su periplo de Chicago a Knoxville le acompañarán su mejor amiga y amigo, Felicia y Lance. Ella es la típica chica medio emo medio gótica, rebelde sin causa y agobiada por unos padres anticuados e incomprensivos. El es el personaje inclasificable que tienen en común este tipo de filmes: seguro de sí mismo, vestido de manera más que extravagante y con un atractivo físico más que cuestionable. Los tres se verán envueltos en todo tipo de situaciones surrealistas, aunque en su mayoría predecibles, antes de conseguir que Ian consume su cita.

En honor a la verdad he de decir que hay unos cuantos aspectos que son dignos de mención en esta cinta: el hermano mayor de Ian, Rex, es el típico abusón descontrolado. Alto, guapo, inmaduro, homofóbico y mentalmente inestable. Se convierte en algo bastante interesante ver a James Marsden interpretar algo así viniendo del impávido Cíclope. Además, la breve pero intensa aparición de Seth Green como líder de una comunidad Amish aficionada al tuning también se hace un hueco en las menciones honoríficas. Sin embargo, lo que verdaderamente llama la atención de Sexdrive es Lance, el mejor amigo de Ian. Gordo, con gafas, contrahecho y sin el más mínimo gusto a la hora de vestir Lance tiene un éxito sin precedentes con las mujeres. Verle vestido con batín de seda fumándose un puro como si regentara la Mansión Playboy le otorga cierta originalidad a la película.

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En pocas palabras, Sexdrive no va a más allá del tráiler. No pretende ser la comedia definitiva, pero tiene ingredientes suficientes para hacernos pasar un buen rato. Sin embargo, pagar por ella es algo que desaconsejo totalmente, no pasa nada por esperar a que Telecinco la eche a la hora de comer.

Nota | 6

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