16 abril 2012 Documental, Drama, Opinión

Los problemas económicos y financieros de la actualidad afectan a todos. La crisis ocupa una parte importante de cerebro desde el ya lejano 2008, pero ¿Cómo comenzó? ¿Quién hizo explotar el sistema como lo conocíamos? En los últimos años, también el cine ha tratado de dar una explicación a estas respuestas, aprovechando el revitalizado interés del pópulo a través de dramas y documentales que se acercan hasta esos primeros días de desastres en Wall Street, que condicionarían nuestro futuro.

Como digno reflejo de la sociedad contemporánea -en el futuro verán estas obras para escribir este nefasto tramo de historia-, el celuloide se ha aficionado a analizar los entresijos de la crisis, así como los conflictos creados en las grandes esferas, donde viven esas personas que nos llevaron al pozo en el que estamos sumergidos. Un grupo de películas que nos ayudan a comprender un poco mejor los entresijos del complicado mercado en el que nos adentramos como verdaderos forasteros sorprendidos por la palabrería y los números. La crisis es parte de nuestras vidas, y nuestro cine.

Wall Street

Es verdad que la primera Wall Street de Oliver Stone es muy anterior al rescate bancario del 2008 (del 87 para ser exacto). Sin embargo, su argumento logra capturar de manera certera la actualidad más inmediata. Treinta años después, el retrato de Michael Douglas como el villanesco Gordon Gekko no solo es tan carismático y despreciable como el primer día, sino que también es más creíble y retratable que entonces. Eso debió pensar Stone cuando hace un par de años se animó a dirigir una secuela, que, pese al interés por el tema, no pudo alcanzar las cotas de su predecesora. Para la nueva Wall Street 2: El dinero nunca duerme, Gekko se convertía en un anti-héroe que ve cómo, después de salir de la cárcel, el mundo de los brokers se ha tornado aún más cínico. Ahora, todos son Gordon Gekko. Aún con este interesante planteamiento, la película se quedaba a medio gas, ahogándose en los tópicos dramas familiares y romanticismos e incluso endulzando al carismático personaje, antiguo rey de la bolsa. El amargo retrato original del centro bursátil, plasmado en codicia, las ansias de triunfo y también criminalidad, demuestra que muchas cosas olían a podrido en Nueva York desde hace tiempo. Todo ya ha pasado, y volverá a pasar. Y, después del susto de 2008, los más sangrientos lobos siguen campando a sus anchas en Wall Street. Martin Scorsese volverá a contemplar este mundillo con The Wolf of Wall Street.

Inside Job

Este aplaudido documental dirigido por Charles Ferguson nos lleva hasta los verdaderos primeros días de la crisis, hasta una Islandia ahogada en la deuda y los créditos tras la campaña de desregulación del sistema, que hinchó la burbuja financiera y empujó la caída del domino del capitalismo mundial. Matt Damon narra cómo este mismo proceso no es tan distinto a lo que ocurriría en Nueva York, enseñando los dientes de lo más podrido de un capitalismo con demasiados intermediarios y movimientos de dinero. Una industria fuera de control a la que se le veían los orejas, pero a la que nadie se atrevía a replicar. Paso por paso, y de una manera sumamente ordenada y didáctica, las entrevistas a personalidades como Eliot Spitzer, Christine Lagarde, Barney Frank y Dominique Strauss-Kahn (además de varios ofendidos y otros tantos negando el diálogo) ayudan a alumbrarnos en este terreno, hasta a los más incultos.Como era de esperar, Lehman Brothers, Merrill Lynch, Goldman y compañía no salen demasiado bien parados de la ecuación. Un ejercicio que todos necesitamos hacer para poner en contexto la situación general, así como la avalancha noticias que inundan nuestra rutina diaria, llena de palabros económicos y futuros desesperanzadores. El crédito basura, las hipotecas sub-prime o las agencias de calificación se han convertido en expresiones demasiado presentes en nuestro lenguaje. Pero, en muchas ocasiones, no conocemos su significado real. Es hora de explorar su origen.

Margin Call

Aún con un reparto impresionante, este thriller inteligente y silencioso, y al mismo tiempo apasionante y muy asequible, pasó un poco de tapadillo cuando se estrenó el año pasado. Situada en una ficticia banca de negocios, el guion nunca sitúa la fecha ni dice el nombre de la empresa, aunque las referencias son claras. Su estructura recorre las últimas horas previas al rescate de Lehman Brothers, cuando uno de los jóvenes analistas del banco (Zachary Quinto) se percata de que algo va muy mal con esos impredecibles números que suben, bajan y no dejan de cambiar pero que significan tanto para nuestra supervivencia. A medida que va subiendo escalones en la empresa todo se va haciendo más oscuro, al tiempo que el espectador se da cuenta de que nadie sabía (y sigue sin saber) lo que en realidad se estaba haciendo. Margin Call presenta valiosas lecciones de economía envueltas en certeros diálogos, sin asumir el maniqueísmo habitual y echando la culpa al sistema que todos hemos empujado. Sus personajes no son solo números, y son tan contradictorios como cualquier hijo de vecino. Kevin Spacey, Stanley Tucci, Jeremy Irons, Paul Bettany o Demi Moore, todos consiguen su momento de gloria y dejan huella con caracteres bien definidos que representan cada uno de los niveles de este jerárquico universo. El novato J.D. Chandor estuvo nominado al Oscar por su libreto. No era para menos.

Too Big to Fail (Malas noticias)

La expresión Too big to fail (demasiado grande para caer) es una expresión coloquial utilizada en economía para describir a entidades cuya quiebra no nos podemos permitir, dado que supondría el desastre de todo el sistema occidental. HBO se ha especializado en rodar interesantes Tv-movies sobre recientes sucesos históricos, y el rescate bancario de 2008 no podía ser menos. Basado en el detallado y certero libro homónimo de Andrew Ross Sorkin, el film da una mirada más política a lo que fue un mes cumbre para la economía mundial. Personaje por personaje, el libro exploraba las vidas de muchos de los grandes nombres en el culmen del crack bursatil y bancario. Una historia que casi se atreve a poner al espectador del lado de algunos de estos “grandes hombres” a los que es fácil repudiar y echar la culpa de todo. El protagonista de la cinta es concretamente el Secretario del Tesoro (y antiguo director de Goldman Sachs) Henry Paulson, al que da vida William Hurt, en el que recae el peso de las acciones más dramáticas. Su debate interno sobre el rescate a los bancos es lo que mueve la trama, así como su incapacidad por dar con una solución a los problemas. A su sombra, se sientan los magnates y directores de bancos como Lehman Brothers y Goldman, con los rostros de algunos de los mejores characters actors del negocio, que en ocasiones parecen meras comparsas de los sucesos.: James Wood, Paul Giamatti, Ed Asner, Cynthia Nixon, Billy Crudup, Bill Pullman, Matthew Modine y Tony Shalhoub. La duración del metraje y la cantidad de personajes, sin embargo, no da espacio para bucear en el tema y todo queda un poco a la superficie. Difícil se nos hace además ese retrato casi heroico de un Paulson que, hundido en contradicciones, debe intervenir en los bancos frente a la presión por todos los flancos. Como concluía Inside Job, la responsabilidad de los hechos no ha acabado de recaer en ninguno de los perpetuadores, que siguen en posiciones de poder y dinero sin ningún remordimiento. Nada nos da la certeza de que el desastre no vuelva a ocurrir.

The Company Men y Up in the Air

Mientras que las tres anteriores se acercaban a las grandes esferas, las películas de John Wells y Jason Reitman observan los efectos secundarios: grandes empresarios que, de un plumazo, se quedaron sin su trabajo y sin una razón por la que levantarse cada mañana, vistos desde dos perspectivas, la del que despide y la del despedido. George Clooney y Vera Farmiga, por un lado, y Ben Affleck y Tommy Lee Jones, por otro, nos cuentan cómo enfrentarnos a cada instancia del despido. Ambas se tienen que quedar al final con el consuelo recurrente para nuestros mayores males: la necesidad del amor y la familia en nuestra vida. Bonita moraleja, pero un tanto gastada.

Capitalism: A love story

Michael Moore es conocido por ser populista, egocéntrico y por tener argumentos demasiado facilones (todavía me rechinan sus dientes al pensar en su infame encuentro con Charlton Heston en Bowling for Columbine). Sin embargo, su mérito es innegable. Él solito convence una y otra vez a Hollywood para estrenar sus documentales sin cortarse un pelo, y hace una buena caja con sus opiniones que, además, inyectan en la vida pública una serie de razonamientos interesantes sobre los que pensar y discutir. Solo por ver al ala más conservadora ardiendo de furia cada vez que estrena film, habría que hacerle un monumento. Aprovechando el furor económico, y la buena oportunidad para despotricar contra el capitalismo ahora que su némesis había abandonado la presidencia, la última obra de Moore contemplaba la historia de amor del sistema y cómo éste había afectado en la vida de la gente corriente. Sus estrategias son las habituales, hacer de follonero, tratar de dar con los objetivos más hostiles y dejar en ridículo al sistema estadounidense que, a decir verdad, tiene mucho de ridículo y contradictorio.

Como ocurre con cualquier economista al que se le pregunte, el cine tendrá mil maneras para contar cómo llegamos hasta esta crisis, y, aún así, nadie podrá dar una solución para recuperarse de ella. Siempre nos quedarán los futuros utópicos… aunque, a medida que pasa el tiempo, las versiones distópicas del porvenir sean cada vez más creíble.

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Comentarios

2 comentarios
  • Enrique

    Es una buena selección.
    – Yo incluiría – Rogue Trader – (el gran farol) – Ewan McGregor
    Nick Leeson, es un empleado del Banco Barings (McGregor), que en 1995 revolucionó el sistema financiero del sureste asiático. Fue enviado a Singapur a trabajar en el mercado de futuros del Barings Bank, un reputado banco con dos siglos de antigüedad. Aunque era considerado el mejor de los empleados, robaba al banco enormes cantidades de dinero para cubrir las pérdidas de sus operaciones financieras, pero llegó un momento en que el volumen de los desfalcos era desorbitante. (FILMAFFINITY)

    – Y la conocida – Glengarry Glen Ross (Éxito a cualquier precio)
    es un brutal ejemplo de la absoluta falta de ética a la hora de vender “productos”.

  • Enrique

    Me olvidaba del documental
    Enron, los tipos que estafaron a América – Enron The Smartest Guys in the Room

    – Un ejemplo “creatividad empresarial” tan surrealista que cuesta creerlo.

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  1. Bitacoras.com 16 abril 2012

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