
Un año más comienza el festival de cine de Cannes, el mejor festival del mundo para muchos, una excusa para hacer alarde del lujo y el glamour bastante censurable en los tiempos que corren para otros. Lo cierto es que lo que nos llega de este festival a los ciudadanos de a pie es bastante contradictorio o ambiguo. Por un lado es innegable que los focos de atención mediáticos suelen estar enfocados hacia las estrellas que acuden al festival, los vestidos de ellas o los yates y los cochazos de gente que muchas veces poco o nada tienen que ver con el cine y que simplemente acude para dejarse ver.
Sin embargo los aficionados al cine estamos atentos a la inmensa cantidad de títulos que allí se proyectan en cada una de las diferentes secciones. Nombres ilustres y cine de autor de distintas nacionalidades se dan la mano, algunos de ellos serán las grandes películas de la temporada, otros, pese a la buena acogida de la crítica, jamás llegarán a estrenarse en nuestros cines o se convertirán en esa película extraña de un director desconocido iraní que tienes que ver si quieres que tus amigos sigan pensando que sabes algo de esto. Leer más








