15 marzo 2016 Críticas, Thriller

Cien años de perdón

Valencia despierta empantanada por un tráfico inmóvil, el cielo truena y llueve sobre miles de paraguas que corren a apretujarse en el metro. Una furgoneta aparca frente a la sede principal de un gran banco. Seis hombres encapuchados y armados descienden del vehículo y reducen a los guardias. “Esto es un atraco”, gritan al tiempo que muestran varios cinturones explosivos. “Al suelo”.

Para conocer el desenlace de la historia debéis acudir a vuestro cine más cercano y apostar por Cien años de perdón, del director español Daniel Calparsoro. El guión de la cinta corre a cargo de un grande como Jorge Guerricaechevarría. Para que nos hagamos una idea de la calidad por la que apostamos, fue él quien dio su razón de ser a películas como El Niño, Celda 211, La caja Kovak (las tres junto al director Daniel Monzón), Los crímenes de Oxford, El día de la bestia, 800 balas (estas tres junto al director Álex de la Iglesia).

En Cien años de perdón la tensión comienza desde los primeros minutos y sabe mantenerse en el aire, planeando sobre la pantalla gracias a giros de guión inesperados, hasta la culminación de un final acertado. De esos que por obvio quizá te recriminas “¿cómo no lo habré pensado?”.

Cien años de perdón

Tras leer varias críticas por parte de prensa y público quien escribe temía que la película de Calparsoro se transformase en un alegato político y social y abandonase el thriller y el suspense. No sucede. Cuestiones sociales y morales de índole diversa motean el trabajo, sí. La acción recuerda sin mencionarlos casos de corrupción recientes -y actuales- en nuestro país, y si acaso encontramos un reproche duro a la clase política nacional. Pero la intensidad y el interés no se despegan en ningún momento de los protagonistas.

Cabe preguntarse si existe justificación de acciones inmorales e ilegales. ‘Quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón’, reza el dicho popular. El propio título de la película parece absolver a los personajes de sus actividades delictivas, armadas y violentas. Subyace un humor que parecería fuera de lugar pero que logra lucir atractivo y acorde. Atención a las andanzas del atracador apodado ‘El Loco’.

Cien años de perdón

Rodrigo de la Serna seduce gracias a un personaje complejo al que logra dar volumen y entidad. Por su credibilidad destaca en el dúo protagonista que cierra el español Luis Tosar, correcto en su línea de los últimos años, más próximo al policía Jesús de El Niño que al genial recluso Malamadre de Celda 211. El elenco de actores y actrices aprueba gracias a actuaciones conseguidas en términos generales. Pienso en un comedido Raúl Arévalo, Patricia Vico o un Joaquín Furriel para el que desearíamos más líneas.

Completan lo dicho una gran fotografía, un diseño de filtros y selección de colores acordes al espíritu de la narración y una banda sonora ideada por Julio de la Rosa que acompaña la intriga de la imagen con la emoción del sonido. Con Cien años de perdón Daniel Calparsoro demuestra que puede afrontar una gran producción para cine. Otro buen ejemplo de que el cine español puede triunfar con medios y apoyo, y que los tópicos sobre nuestras películas y su calidad son asunto de un pasado cada día más remoto.

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