24 noviembre 2008 Opinión

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El sábado al llegar de trabajar, me senté frente al televisor y comencé a zapear sin ningún tipo de propósito, tan solo con la ilusión de ver algo para pasar el rato. Pues en tal osadía, me encontré que un canal emitían Tiempo de matar una película de Joel Shumacher, un director que cuenta en su curriculum con obras como El número 23, El fantasma de la ópera o Batman Forever. El film es una adaptación de la novela de John Grisham, una adaptación con el punto de vista del director. Entonces me pregunté ¿cómo una película que intenta plantear valores como la libertad, el no al racismo o la credibilidad de la justicia, puede perderse en un desenlace barato y melodramático? .

Tiempo de matar tiene, como muchas otras, un planteamiento bastante interesante; una localidad sureña se ve conmocionada por la terrible acción de dos jóvenes blancos sobre una niña de color, violándola y golpeándola casi hasta la muerte . Acto seguido el padre de la niña se tomará la justicia por su mano desencadenando una guerra entre los habitantes del lugar por salvar o penar al acusado. Hasta ahí todo correcto, un planteamiento que atrae al espectador y que se deja ver. Pero poco a poco el film adopta tintes dramáticos, más cercano a un melodrama barato que a una película judicial de las buenas. Mediante escenas vacías y que no llevan a nada, la película se desarrolla cayendo cada vez más en un drama judicial que busca la lágrima fácil del espectador. Aunque consigue entretener, no logra el propósito para lo que fue concebida. Un alegato ante la pena de muerte, contra las reacciones racistas en un estado puramente xenófogo. El fondo encubierto en la trama predica la acción-reacción, el tomarse deliberadamente la justicia por su mano, lo que se llamaría históricamente la Ley de Tailón (ojo por ojo) y lo que es peor la justicia está de su lugar. La verdad es que no esperaba menos de Shumacher, aunque hay que decir que se deja ver y llega a tener momentos de gran cine. Tengo que decir que desconozco si la novela pretende estos propósitos, no lo sé ya que no la he leído.

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Ante tal panorama, intenté pensar en películas más o menos recientes que plantean algo y luego se esfuma como la espuma. En segundos me vino a la cabeza Soy Legenda. Un film que parece estar rodado por dos personas distintas. La primera hora está planteada de manera magistral. Will Smith está soberbio. En esta primera parte nos encontramos escenas grandiosas -véase cuando los vampiros adoptan la propia trampa del doctor Neville para atraparlo de igual modo-. Pero en cuanto el fiel perro compañero muere, la película se torna hacia una repetición de escenas de acción, y lo que es peor hasta llegar a admitir que gracias a dios los habitantes por su desprecio a la vida y a jugar con ella han sido castigados, pero su fe los salva de nuevo, encarnado en una mujer, un niño y un profeta negro, que intentan llegar a un lugar en donde las personas más fieles han logrado salvarse. Era imposible acabar peor una primera parte tan bien planteada.

Me vienen muchas otras a la cabeza, como la película del año El caballero oscuro, en la que el alabado Cristopher Nolan, ha logrado destruir un mito como ha sido Batman, convirtiéndolo en un secuaz de la policía y un aliado del gobierno contra el terrorismo. Ojo, Nolan también nos lo hizo en El truco final, que si bien es una buena película, al final la destroza con un resumen de todo, acabando con un final para tontos -quedaba suficientemente claro que Borden tenía un gemelo, pero él se empeña en explicarlo-. Con El caballero oscuro Nolan borra cualquier resquicio de lo que Gotham había sido y la transforma en una ciudad normal, una New York cualquiera, mantuvo en su primera película Batman Returns el aroma de una ciudad inexistente y a la vez real, pero que inexplicablemente la hace desaparecer. Es una ciudad vacía, sin identidad, sin magia. Claro está que sigue siendo una de las película del año, por su increíble puesta en escena y sobre todo por Jocker, que supera, muy a mí pesar, a su predecesor. Sobre el trasfondo moral no voy hablar mejor lean al escritor hispano-argentino Andrés Neuman en un artículo al respecto que lo define perfectamente.

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Y con toda este amasijo de ideas, que por supuesto es mi humilde opinión, acabó la película, y pasé un buen rato. Pero una última pregunta sobrevoló mi mente, ¿hay alguna película que esté muy bien planteada y qué sus descendientes la tiren a la basura? . Pues si, y no es una película es toda una saga. Lo que las secuelas de Saw están haciendo con la primera parte no es de recibo. Una primera película ejemplar, con un planteamiento genial, aunque el guión cojeé en algunos aspectos, pero el conjunto es de un gran nivel. Las secuelas han logrado que Saw caiga en el abismo y sea recordada, no como Saw sin más, y con ello una gran película de intriga-terror, sino como la saga Saw, una de tantas películas de terror sangrientas, muy sangrientas. Y no les hablo de Saw V, porque no la he visto, con las tres anteriores he tenido suficiente. La verdad es que da rabia, porque Saw, a secas, logró revivir un género estancado, que desde posiblemente Seven no despertaba tanto interés.

No quiero hacer más leña del árbol caído, pero seguro que más de uno tiene un lista de películas que acaban destrozadas por su mala finalización o desenlace desastroso. Pero bueno como dije es mi humilde opinión.

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