5 agosto 2013 Ciencia-Ficción, Críticas

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No sabría apuntar la causa del foco de infección zombi que vivimos en la actualidad, pero como sabéis los zombis están de moda y los tenemos de muchos sabores. Los muertos vivientes o infectados, término erudito para definirlos, han inundado el mercado con libros, películas, videojuegos, juegos de mesa, todo. En Hollywood escuchan el tintineo de las monedas ante proyectos lucrativos y Brad Pitt un hombre inteligente, produce y protagoniza World War Z, basada en el libro del mismo nombre.

World War Z, estrenada en medio mundo y con la inversión recuperada desde hace semanas, llega a nuestro país. Un proyecto que ha tenido cambios de dirección, escenas que han tenido que volver a grabarse una vez comenzada la post-producción, pero que finalmente ha encontrado su público a lo largo del globo. Adelanto que World War Z puede no ser la película del género Z definitiva, pero como película veraniega funciona.

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Tenemos una trama que juega con la idea de una infección zombi a escala mundial, nadie está a salvo y nadie conoce la cura. La humanidad se ve mermada y el holocausto se acerca en un mundo cerca de colapsar, de llegar al final. No quiero destriparos el asunto, pero debo admitir que es la primera vez que veo plasmado en una cinta el inicio de una hecatombe mundial con tanta contundencia, con fuerza. El espectador es consciente de la gravedad del caso, de las consecuencias que esta plaga tendrá en el mundo conocido. Y los zombis se agolpan, se acumulan en su sino por acabar con nuestras vidas en una cantidad inmensa, como una masa que reacciona como un único ente.

Marc Foster ha perdido capas y ha preferido simplificar los movimientos de cámara y la acción. No se repiten los errores de Quantum of Solace, aunque algunas escenas son ligeramente confusas, no tenemos un nuevo caso de Parkinson en la grabación de las escenas rápidas, una constante a lo largo de la película. War Z es una película frenética, intensa y que no pierde el tiempo con nimiedades. Excepto en la parte final, su talón de Aquiles.

Por cuestiones de guión, en ese tramo la intensidad se reduce, creo que demasiado después del ritmo tan intenso al que nos han acostumbrado con el resto. Acepto el movimiento orquestado por el guionista, pero creo que podría haberse hilvanado de una forma más oportuna. Obviamente como buena superproducción caemos en los típicos clichés Hollywoodienses, algo inherente a la naturaleza de estos productos. Igualmente la publicidad gratuita de cierta marca de bebidas estaba de más con el contexto, pero tenían que meterlo.

Haciendo cuenta de todo lo vivido y reiterando la velocidad de la cinta uno se encuentra plantado en el final y si lo piensa bien, todo pasa demasiado rápido y aparentemente concluye de forma abrupta. Pero como digo, es una película de zombis bien llevada, con un ritmo voraz y realizada sin excentricidades, algo que se agradece y ayuda a disfrutar de la cinta. Si la temática os interesa y os apetece pasar una tarde con una película no sesuda, pero directa, entretenida y con intestinos colgando, World War Z os dará entretenimiento.

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  1. Bitacoras.com 5 agosto 2013

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