7 junio 2011 Acción, Ciencia-Ficción, Directores, Noticias, Opinión, Taquilla

Después de un largo tiempo pre-producción, vueltas con los guiones y un rápido rodaje británico a las órdenes de un inspirado Matthew Vaughn, X-men: First Class llegaba este fin de semana a los cines, y 20th Century Fox no sabía lo que esperarse. Como parte de la franquicia de X-men, que asciende a una suma monetaria de más de mil millones de dólares en todo el mundo, algunos esperaban otro éxito monstruoso. La productora, sin embargo, sabía que no iba a ser una carrera fácil. El movimiento iba era arriesgado.

Los poco más que 55 millones conseguidos en sus primeros tres días en EE.UU. le ha hecho llegar hasta el número uno en la competitiva taquilla del primer fin de semana de junio, pero la cifra ha sido, para muchos, una decepción. Analicemos punto por punto lo que esta situación significa para la película y el re-lanzamiento sesentero de la historia mutante, en particular, y para la franquicia de Marvel en general.

Caras jóvenes y desconocidas, personajes nuevos y sin probado atractivo cinematográfico y un estilo retro son algunos de los factores que han podido alejar de las salas al seguidor puntual. Aunque, paradójicamente, estos mimbres son los que han atraído a los más cinéfilos, con ganas de ver una vuelta de tuerca al mundo de los superhéroes. Un regreso a los orígenes que aprovechara para salirse de la ruta marcada por un género algo repetitivo, hecho a sí mismo durante la última década.

La crítica esta vez ha ayudado, aplaudiendo la valentía de X-Men: Primera Generación (RT, 86%; MT, 65%) que en momentos de su metraje se asemejaba más a James Bond que a la típica película de superhéroes. El sector ha valorado la vuelta del hijo pródigo, Bryan Singer, sin rumbo desde que cruzó la calle para retocar a Superman; y ha destacado sobre manera la valentía del director Matthew Vaughn, que lleva demostrando su particular mirada en su corta pero intensa filmografía, compuesta por Layer Cake, Stardust y Kick-Ass. Asimismo, los actores han sabido hacerse suyos los papeles, con Michael Fassbender, James McAvoy, Kevin Bacon y la recién nominada al Oscar Jennifer Lawrence destacando por encima del común.

Esta buena recepción ha empujado a una parte de la audiencia a las salas, pero, para entonces, la calidad de la franquicia ya estaba herida de muerte. X-Men 3: The Last Stand de Brett Ratner se convirtió en 2006 en la película más exitosa de la saga (en cuanto a beneficios), pero el público salió muy descontento. Como lo hizo notar en la innecesaria X-Men Orígenes: Lobezno, que funcionó muy por debajo de lo esperado y cayó monstruosamente en su segunda semana, después de ser vapuleada por todo el que fuera a verla. Y ahora… ni siquiera tenían a Hugh Jackman. Todos los factores estaban en contra de la nueva entrega, y eso es algo que ni la buena recepción ha podido remediar. Aunque, con los X-men de por medio, un milagro todavía era posible.

Los 55 millones parecen ahora una especie de “reto no conseguido”, pero todavía hay luz al final del túnel. La clave estará en fortificar su permanencia, con una probable caída discreta empujada por el boca-oreja. Mientras tanto, su acumulado internacional saca un notable, habiendo amasado otros casi 65 millones de dólares. Al final del día, los jovencitos X-Men podrían aspirar a las cifras de Batman Begins, un reboot con muchas similitudes cuyo primer fin de semana fue de menos de 50 millones pero que acabó con una buena acogida generalizada, 200 milloncejos y una secuela que batió todos los records posibles.

Un Vaughn sin pelos en la lengua se ha atrevido además estos días a despreciar a la tercera parte dirigida por Ratner, de la que una vez estuvo al cargo. El desprestigiado Ratner le ha contestado por twitter (arma habitual para estas ‘peleas de gallos’) tras leer las cifras de taquilla. Básicamente ha subrayado que el sabe como hacer dinero (lo de saber hacer películas se lo deja a otros), incluso destacando un “hito de las artes marciales” como la trilogía de Hora Punta. El que no se consuela es porque no quiere.

Tras su discreto funcionamiento, por lo tanto, solo queda la esperanza de que Fox le eche suficiente valentía y vuelva a confiar en este excelente equipo para seguir reiniciando la saga. Con un Vaughn prometiendo en las entrevistas una secuela más épica, con la muerte de Kennedy y el movimiento de liberación negro de por medio, todavía quedan ideas para rato. Para tomar una decisión tendrán que esperar también a las ventas del DVD. En un tiempo donde calamidades como Furia de Titanes, Viaje al centro de la tierra en 3D o G.I. Joe puede logran secuelas, esperemos que no sean los que de verdad tienen potencial los que se quede en el camino. En stand-by se mantienen también la secuela de Lobezno y la dedicada a Deadpool, largo tiempo gestada.

Vía | Boxofficemojo

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