Carne de video-club (IV): Encerrada (The Ward)

Carne de video-club (IV): Encerrada (The Ward)

Escrito por: Javier Vayá Albert    27 mayo 2012     Comentario     2 minutos

El antaño genial John Carpenter decepciona en su vuelta a la dirección tras diez años.

Que la última película de un maestro como John Carpenter tarde dos años en llegar a España y lo haga directamente al mercado del DVD/Blueray es, como poco, una mala noticia para el cine. Que en su país la cinta sólo fuera capaz de recaudar unos irrisorios 8.000 dólares nos puede dar una pista de lo que nos vamos a encontrar al verla. Sin embargo, el cinéfilo nostálgico que rebusca entre los estantes de su video-club seguramente no sea capaz de evitar elegir Encerrada (The Ward) al ver en letras grandes el nombre del director de Halloween o La cosa.

Lamentablemente cometerá un grave error, y es que no se me ocurre mejor término para describir esta película que indigna. Indigna de un gran director que ha dejado alguno de los títulos más gozosos de la historia del cine. John Carpenter llevaba diez años sin rodar desde la también decepcionante Vampiros de Marte y siempre había destacado por ser un director sin prejuicios, con un gusto por la serie B que hacía las delicias de sus numerosos fans, sobre todo en cintas tan divertidas y disfrutables como 1997: Rescate en Nueva York o esa maravillosa gamberrada llamada Golpe en la pequeña china.

Esa mezcla de talento, irreverencia y sentido del humor es precisamente todo lo que no tiene Encerrada (The ward). Película previsible, aburrida, y que produce vergüenza ajena por momentos, sobre todo en un uso estridente y abusivo de la música que avisa de los sustos y en la risible criatura maléfica. La cinta no llega ni tan siquiera a superar cualquier telefilm de sobremesa. El problema reside en que Carpenter parece querer ser lo que no es, intentando servirnos un pretendido producto de terror psicólogico de calidad de los que ya hemos visto demasiados, para ello el director renuncia a sus señas de identidad y con ello a su genialidad.

Lo único salvable son algunos destellos de la antigua magia de Carpenter en los planos nocturnos del psiquiátrico, unos buenos títulos de crédito y la decente actuación de Amber Head, ya curtida en estas lides y el siempre solvente Jared Harris. Una lástima para los que esperábamos disfrutar del cine de uno de los grandes maestros del cine de los setenta y ochenta, habrá que ver si el veterano director es capaz de remontar por fin el vuelo o este decepcionante film lo mantiene nuevamente apartado de la dirección. Los amantes del buen cine esperamos lo primero.


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