El Hombre de Acero: Superman se encuentra a sí mismo

El Hombre de Acero: Superman se encuentra a sí mismo

Escrito por: Fercatodic   @Fercatodic    21 junio 2013     2 Comentarios     4 minutos

De nuevo, vuelvo a tener sentimientos encontrados con una película. De nuevo vuelvo a sentir en mí esa desazón al ver una buena película que, por desgracia, se queda algo corta. No es mala en absoluto, pero podía haber sido mucho más.

El Hombre de Acero (¿por qué tanto misterio para, al final, decir “Superman” en la película como pasando de largo, sin darle importancia?), el Hombre de Acero, decíamos, no es una película solamente sobre Superman, es mucho más: si tiene el éxito esperado (comercialmente hablando, claro), será la primera de una saga de películas que, al más puro estilo Marvel, salpicarán nuestras pantallas para, al final, hacernos llegar una esperadísima aventura de La Liga de la Justicia, el grupo de los más famosos superhéroes de la editorial DC (como ha ocurrido con Los Vengadores).

El Batman de Nolan volvió a traer la esperanza a productores (y a nosotros, los fans) de que se podían hacer buenas películas de tíos en mallas. Igualmente pasó con los X-Men de Bryan Singer. Curiosamente, en ambos casos la tercera entrega es notoriamente inferior a sus predecesoras (por diversas causas que no vienen al caso)

Pero centrémonos en El Hombre de Acero. Este nuevo “reboot” gira en torno a la búsqueda del héroe, a su propia identidad y por ello la mayor parte de la trama nos cuenta el viaje del protagonista en busca de su propio ser y aceptar el (abrumador) papel como protector de su planeta adoptivo.

Con un guión bien escrito, sin agujeros, y bien dirigido (el ritmo sólo decae ligeramente en un par de escenas del pequeño Clark), nos encontramos con una oscura y épica trama que comienza en Krypton y ocupa casi toda la primera media hora del metraje, creando una buena base dramática para la evolución interior de los personajes, creíbles y muy reales, envueltos en una compleja historia que los une y relaciona en torno a las emociones y a la moral de los actos de cada uno.

El Hombre de Acero: Superman

Han elegido no contarnos la historia de un modo cronológico, lo cual es de agradecer. Inmediatamente después de Krypton tenemos a un Clark Kent adulto. El descubrimiento de sus poderes, sus dudas y temores lo vemos en varios flashbacks. Por fortuna los guionistas no se han fijado en las películas anteriores (sobrevaloradas, por cierto): el enemigo es del propio Krypton (como en Superman II), y aunque en aquella el general Zod era un personaje a tener en cuenta, en esta, interpretado por Michael Shannon, es mucho más que un villano: llegamos a comprender su rabia y su frustación (aunque no compartamos sus métodos). No es malvado si no que para Zod el fin justifica los medios.

Los otros dos kryptonianos si están calcados de la película de Richard Lester: una dura oficial que sólo pone caras feroces y un bruto que es puro músculo, sin más. ¡Menos mal que no han traído al patético Luthor de las películas anteriores (incluida la fallida Superman Return), uno de los mejores villanos del universo de ficción que merece un trato mucho más serio. Los padres de Superman cumplen su papel: Jor-El (Rusell Crowe) impone con su majestuosa presencia como el primer científico de un mundo agónico, y Thomas Kent (Kevin Costner) sigue siendo ese padre comprensible y sabio que siempre queremos ver educando en la humildad a un dios para que no sea un tirano, sabiendo guiarle hacia su propio camino. Este superhombre (Henry Cavill) consigue transmitirnos esa imponente fuerza que debe emanar Superman, pero adornada de la citada humildad necesaria para ser humano.

En la primera película de Superman el slogan era “creerás que un hombre puede volar”. El niño que yo era entonces no se lo creyó (aunque disfruté, claro), pero esta vez sí que me he creído que una ciudad puede ser demolida en una batalla entre colosos. Los efectos especiales (en glorioso 2D que es como elegí verla) son en este sentido magníficos: las destrucciones de edificios son de un realismo apabullante (se lo debemos agradecer a los chicos de Weta).

Es una buena película, con una buena actualización de un personaje difícil de tratar en todos los medios (los buenos-muy-buenos son muy aburridos de escribir) que gustará a casi todos: por su épica, por sus personajes bien esculpidos, por su estética oscura pero no demasiado… Puede que Warner consiga su propósito, pero no las tengo todas conmigo. Habrá que esperar a la segunda película de este Superman para ver si han conseguido encontrar su camino.

Página oficial | Man of Steel


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